Silvestre Dangond abre su corazón sobre su lucha contra las adicciones
El reconocido cantante vallenato Silvestre Dangond ha vuelto a captar la atención del público, pero esta vez no por su música, sino por unas reveladoras declaraciones sobre su pasado con las adicciones y el profundo proceso espiritual que emprendió tras protagonizar la bionovela Leandro Díaz. En una entrevista íntima, el artista compartió cómo esta experiencia actoral se convirtió en un punto de quiebre que transformó su vida por completo.
El encuentro con Leandro Díaz: más que un personaje
Durante su participación en el pódcast El poder de la música, conducido por Humberto "El Gato" Rodríguez, Dangond realizó un balance emocional de los últimos años. El artista confesó que encarnar al legendario juglar guajiro Leandro Díaz fue una experiencia que trascendió lo meramente actoral.
"Sentía que no estaba interpretando a Leandro, sino que estaba viviendo mi propia historia", reveló el cantante visiblemente emocionado. En su preparación para el papel, Dangond encontró paralelos sorprendentes entre la vida del compositor ciego y la suya propia, especialmente en episodios marcados por el rechazo y las dificultades personales.
Un viaje hacia la introspección
El contacto con la sensibilidad única del maestro Díaz —quien desarrolló una forma extraordinaria de percibir el mundo a pesar de su ceguera— llevó a Dangond a cuestionar profundamente su manera de vivir. Aspectos como su relación con la naturaleza, la energía y los sentidos, que antes no formaban parte de su cotidianidad, comenzaron a tomar un nuevo significado.
Tras finalizar las grabaciones, el intérprete de Las locuras mías tomó una decisión radical: hacer una pausa en su exitosa carrera musical. Este receso, según sus propias palabras, marcó el inicio de un intenso proceso de introspección que lo llevaría a buscar ayuda en experiencias espirituales transformadoras.
La confesión sobre las adicciones
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista llegó cuando Dangond habló sin tapujos sobre su pasado con las drogas, un tema del que rara vez se había referido públicamente.
"Entendí mi lado oscuro, entendí mi drogadicción, mi mal comportamiento. Entendí todo lo malo y todo lo bueno", afirmó el artista con la voz entrecortada por la emoción.
Dangond explicó que este reconocimiento no fue inmediato, sino que llegó a través de un camino que comenzó con la psilocibina, una sustancia presente en ciertos hongos. Según su relato, esta experiencia inicial le hizo comprender que se enfrentaba a un proceso que debía asumir con respeto y seriedad, no como un simple juego.
El punto de inflexión: el encuentro con la ayahuasca
El verdadero cambio, según Dangond, llegó con su experiencia con la ayahuasca, una bebida ancestral utilizada en rituales de comunidades indígenas amazónicas. El cantante describió esta vivencia como el momento crucial en el que logró comprender su historia personal, sanar emocionalmente y reconciliarse definitivamente con su pasado.
"A mí me cambió todo, absolutamente todo", aseguró entre lágrimas que él mismo explicó como una forma de agradecer por la posibilidad de verse "sin filtros".
Una nueva espiritualidad
Lejos de representar un alejamiento de sus creencias religiosas, Dangond fue enfático al afirmar que su experiencia fortaleció su relación con Dios. El artista entiende ahora esta etapa como una preparación espiritual fundamental para el momento que vive actualmente, tanto en el ámbito personal como en el profesional.
Un testimonio que se suma a una tendencia
La revelación de Silvestre Dangond se une a una creciente tendencia de figuras públicas que hablan abiertamente sobre el uso de medicinas ancestrales como herramientas para la sanación emocional y el manejo de adicciones. Mientras en contextos indígenas estas prácticas mantienen un carácter sagrado y se realizan bajo la guía de expertos tradicionales, en el ámbito médico y científico el tema continúa generando intensos debates.
Los profesionales de la salud advierten sobre los riesgos asociados a los estados alterados de conciencia y subrayan la necesidad de un acompañamiento profesional adecuado en estos procesos. Sin embargo, testimonios como el de Dangond siguen abriendo conversaciones necesarias sobre alternativas de tratamiento y crecimiento personal.