De la oficina corporativa al taller de arte: una historia de reinvención radical
Mauro Keltun, quien durante años ejerció como gerente regional de una importante multinacional en Buenos Aires con más de dos mil empleados bajo su responsabilidad, tomó una decisión que cambiaría por completo el rumbo de su vida. Tras dos eventos traumáticos que redefinieron sus prioridades existenciales, abandonó la seguridad de su posición ejecutiva para sumergirse en el mundo del arte, específicamente en la creación de esculturas con materiales recuperados.
El punto de inflexión: accidente y pérdida familiar
La rutina intensa de viajes constantes y jornadas laborales extensas que caracterizaba su vida corporativa se vio abruptamente interrumpida. Un grave accidente automovilístico, ocurrido cuando regresaba de la costa y en el que se quedó dormido al volante, marcó el inicio de su transformación. Este suceso, sumado a la dolorosa pérdida de su hermana, lo llevó a cuestionar profundamente sus elecciones de vida.
"Haberme salvado de esas dos situaciones me ayudó a tomar el riesgo de empezar a hacer lo que yo realmente quería", confesó Keltun en entrevista con el diario La Nación. "Entendí que la vida puede ser mucho más corta de lo que uno imagina, y ahí me decidí a soltar algo que era una fuente de seguridad como el trabajo corporativo".
El descubrimiento artístico durante la pandemia
Con la llegada de las restricciones sanitarias globales, una oportunidad inesperada apareció en su camino. Un vendedor de antigüedades le ofreció adquirir todo su lote de objetos antes de retirarse de la actividad. Entre esas piezas, Keltun compró una escultura de gallo que capturó la atención de su mascota, una mini pig llamada Clementina.
Al intentar encargar una figura similar con forma de cerdo y encontrar la negativa del artesano -quien solo fabricaba gallos-, decidió tomar el desafío en sus propias manos. Así nació su primera obra: una réplica de su mascota creada con hierro y otros materiales recuperados. Lo que comenzó como un proyecto personal se transformó en una producción constante, llegando a completar alrededor de diez esculturas antes del fin de las restricciones pandémicas.
Reconocimiento internacional y exposición en el Louvre
Tras ingresar a una galería de arte en el barrio de Palermo y vender rápidamente sus primeras piezas, Keltun recibió un consejo crucial: abrir una cuenta de Instagram para comercializar directamente sus creaciones. Esta decisión catapultó su visibilidad y comenzaron a llegar encargos desde diversos rincones.
Su estilo único, que combina hierro, bronce, madera y engranajes recuperados, le valió el apodo de "rescatista de tesoros". Entre sus obras más destacadas se encuentran una escultura a escala real de Lionel Messi y la transformación manual de un automóvil de 1962, comprimido hasta alcanzar apenas 25 centímetros de espesor.
El reconocimiento internacional llegó en 2022 cuando tres de sus esculturas de estética retrofuturista fueron exhibidas en el prestigioso Museo del Louvre en París. "Terminé exponiendo en el Museo del Louvre a los dos años. Pura locura total", expresó con asombro el artista, quien atribuyó esta oportunidad al alcance logrado en redes sociales y un contacto fortuito con el museo.
Trabajos para celebridades y filosofía de vida
Tras su exitosa experiencia en el Louvre, Keltun comenzó a recibir encargos de figuras prominentes como los actores Ricardo Darín y Mario Pergolini, además del ya mencionado Lionel Messi. "Los famosos también se acercan porque empezás a hacerle a uno y después los demás quieren", explicó sobre el efecto multiplicador de su trabajo.
Para quienes contemplan un cambio profesional similar, el artista ofrece un consejo basado en su experiencia: "Me parece que estamos acá para encontrar nuestra vocación". Y profundiza: "Creo que la búsqueda de la vocación tiene mucho que ver con revisar cuáles eran las cosas con las que jugabas de niño".
Keltun enfatiza que la conexión auténtica con aquello que moviliza internamente a cada persona constituye el punto de partida fundamental para cualquier transformación significativa. Su historia demuestra que, incluso después de décadas en una trayectoria profesional establecida, es posible redescubrir y seguir una pasión con resultados extraordinarios.



