El misterioso caso de Juan de Alanís: un impostor en el galeón San José
En marzo de 1706, Juan de Alanís se presentó en el puerto de Cádiz, España, para ocupar una plaza de artillero en el galeón San José, una nave que pronto zarparía hacia Cartagena en el Caribe. Descrito como un hombre de 30 años, con ojos pardos, nariz pequeña y hoyos en la piel, Alanís parecía un recluta más entre los marineros y soldados, la mayoría originarios de la región de Cádiz y de edad similar. Sin embargo, su historia daría un giro inesperado.
Una deserción rápida y sospechosa
Al llegar a Cartagena, Juan de Alanís desertó del galeón San José. El 19 de julio de 1706, durante la primera revista de marineros en el Caribe, ya había desaparecido sin dejar rastro. Este acto no era aislado en la época. Para muchos europeos, viajar a América implicaba costosos pasajes y estrictos controles burocráticos, por lo que algunos civiles, especialmente comerciantes de baja escala, se enrolaban como soldados en los galeones de la armada para evitar estos gastos. Al arribar a los puertos caribeños, huían y se dedicaban libremente al comercio.
La evidencia sugiere que Alanís siguió este patrón. Es dudoso que fuera un artillero profesional o incluso un vecino del Puerto de Santa María, ya que los registros notariales de esa localidad no mencionan a nadie con su nombre en esas fechas. En cambio, en Arcos de la Frontera, a pocos kilómetros de Cádiz, aparece un Juan de Alanís involucrado en negocios unos años antes. Esto indica que probablemente era un comerciante que se hizo pasar por marinero para viajar sin costo a América.
Contexto histórico: la Guerra de Sucesión y el comercio transatlántico
En ese momento, España estaba sumida en la Guerra de Sucesión, un conflicto entre las dinastías Habsburgo y Borbón por el trono hispánico. Esta guerra había sumido al comercio entre Cádiz y Cartagena en una profunda crisis. La Flota de Tierra Firme, con el galeón San José como nave capitana, fue la primera expedición comercial hacia Cartagena en casi una década, ofreciendo una valiosa oportunidad para los mercaderes andaluces de reactivar sus economías.
Tras desertar en Cartagena, se cree que Alanís recibió fletes de sus socios y participó en la feria comercial organizada con motivo de la llegada del San José. Dos años después, a principios de 1708, asistió probablemente a la feria de Portobelo en Panamá, un evento crucial que reunía bienes y personas de América, Asia y Europa. Una vez concluida esta feria, el 23 de abril de 1708, Alanís se reincorporó a su plaza en el galeón San José, ahora apostado en Portobelo, con la intención de repetir su estrategia de viaje gratuito de regreso a Cádiz.
Un cambio de panorama y una segunda deserción
Sin embargo, la situación en el Caribe había cambiado drásticamente. Mientras en 1706 el mar estaba relativamente libre de amenazas, en 1708 estaba plagado de naves enemigas inglesas, y el papel de artillero se volvía peligroso. Noticias de embarcaciones artilladas cerca de Cartagena, esperando para atacar a la Flota de Tierra Firme, llegaban a Portobelo, y la armada hispánica se preparaba para un posible enfrentamiento.
Ante este escenario riesgoso, Juan de Alanís decidió desertar nuevamente. No se presentó a la última revista antes de que el San José zarpara el 21 de mayo de 1708. El galeón partió siete días después hacia Cartagena sin él a bordo, y el 8 de junio de 1708, se hundió en una emboscada tendida por la armada inglesa. Alanís eligió no arriesgar su vida, optando por esperar una opción más segura para volver a España.
Esta historia revela no solo las tácticas de supervivencia en la época colonial, sino también cómo un individuo astuto logró evadir uno de los naufragios más famosos de la historia, el del galeón San José, gracias a su habilidad para aprovechar las circunstancias y desertar en el momento preciso.
