La emblemática estatua de John Lennon regresa al Quindío tras dos décadas de ausencia
En un evento cargado de simbolismo histórico y cultural, la estatua de John Lennon que perteneció al exnarcotraficante Carlos Lehder fue devuelta oficialmente al departamento del Quindío esta semana. La escultura, creada por el reconocido artista Rodrigo Arenas Betancourt a principios de los años ochenta, había permanecido desaparecida durante veintitrés años antes de este significativo retorno.
Un pasado turbulento y una nueva oportunidad
Según explicó el propio Lehder en una carta dirigida a la gobernación del Quindío, la estatua de tres metros de altura fue retirada en el año 2003 de la Posada Alemana, una de sus propiedades en la región. Este movimiento se realizó como medida protectora ante un intento de robo por parte de ladrones de metales que buscaban hurtarla y posiblemente fundirla. Desde aquel momento, el paradero de la obra había sido un misterio hasta la decisión reciente de su antiguo dueño de devolverla.
Durante la ceremonia de inauguración, que contó con la presencia del secretario de Cultura del departamento, Felipe Robledo, se desveló nuevamente esta imponente obra que rinde homenaje a uno de los integrantes legendarios de The Beatles. La Posada Alemana, que ya no es propiedad de Lehder sino del departamento, ha sido acondicionada como centro turístico y ahora alberga nuevamente esta significativa pieza artística.
Un triunfo cultural con matices controvertidos
Para el secretario Robledo, la entrega de esta escultura representa un triunfo importante para el Quindío y para Colombia en general. "Hoy quien ganó fue el estado colombiano y la sociedad civil", afirmó el funcionario durante el evento. "Quienes a través de sus instituciones lograron que lo que antes era una propiedad creada con dineros fruto de lo ilícito, hoy es una propiedad de lo público, pensada por y para la gente".
Sin embargo, la devolución no estuvo exenta de polémica. En las redes sociales, numerosas personas expresaron su indignación ante lo que consideran una figura que evoca el poder que Lehder ejercía en los años ochenta debido a su posición dentro del Cartel de Medellín. Algunos comentarios llegaron a calificar el acto como una "apología al delito" y cuestionaron el valor cultural real de la pieza para la región quindiana.
Defensas y resignificaciones
Ante las críticas, el propio Carlos Lehder salió en sus redes sociales para defender la escultura, argumentando que se trataba simplemente de un gesto destinado a exaltar la música y la cultura en general. Por su parte, el secretario Robledo reconoció abiertamente el pasado violento asociado a la obra, pero enfatizó la importancia de resignificarla en el presente.
"Esta obra hace parte de ese pasado que debemos reconocer con responsabilidad", declaró Robledo. "No para exaltarlo, sino para aprender de él. Hoy resignificar esta escultura nos permite desde el arte y la cultura hacer transformación social".
La estatua, que ahora ocupa nuevamente su lugar en la Posada Alemana, se convierte así en un símbolo complejo que entrelaza historia del arte, memoria conflictiva y procesos de reconstrucción del patrimonio público. Su retorno marca un capítulo significativo en la relación del Quindío con su legado cultural, incluso cuando ese legado está marcado por episodios oscuros de la historia nacional.



