El Mauritshuis de La Haya inaugura exposición que cuestiona nuestra relación con las aves
El prestigioso museo Mauritshuis de La Haya abrirá este jueves una exposición extraordinaria titulada 'Pájaros', que promete revolucionar la forma en que entendemos la conexión histórica entre los seres humanos y las aves. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 7 de junio, no sigue un orden cronológico tradicional, sino que se presenta como una "casa de pájaros" donde conviven obras maestras de diferentes épocas, desde el Antiguo Egipto hasta la moda contemporánea.
Una cámara de maravillas dedicada a las aves
La exposición toma como punto de partida 'El jilguero' de Carel Fabritius, una de las joyas más célebres del Siglo de Oro neerlandés que pertenece a la colección permanente del Mauritshuis. Este pequeño pájaro encadenado deja de ser simplemente una obra maestra para convertirse en el eje central de lo que el reconocido historiador británico Simon Schama describe como una "cámara de maravillas" dedicada exclusivamente a la experiencia humana con las aves.
"No somos solo un museo de historia del arte; también podemos usar nuestra colección para contar otras historias", explicó Martine Gosselink, directora del Mauritshuis. "Tomar un icono como 'El jilguero' y rodearlo de 'sus amigos de todo el mundo' nos permite darles voz para que hablen de su papel en la vida y en la sociedad".
La contradicción humana: admiración y explotación
La muestra está estructurada en bloques temáticos que exploran la relación paradójica entre humanos y aves:
- Aves como mensajeras celestiales y símbolos espirituales
- Objeto de envidia por su capacidad de volar
- Símbolos eróticos y de seducción
- Ornamentos de poder y estatus social
- Trofeos de caza y objetos de explotación
Schama, conocido por sus profundos trabajos sobre historia cultural y artística, sitúa en el corazón de la exposición la idea de que "el arte es nuestra resistencia humana frente a la desaparición". Según el historiador, la pintura y la escultura fijan aquello que no queremos perder -un rostro, un paisaje, una historia- y en ese gesto se refleja nuestra fascinación ancestral por las aves.
Desde el Antiguo Egipto hasta la moda contemporánea
La exposición realiza un recorrido histórico fascinante que comienza en el Antiguo Egipto, donde el Ba -representado como un pájaro con cabeza humana- garantizaba que el espíritu del difunto ascendiera con el sol. "Cuando imaginamos el más allá como un paraíso celestial, el intermediario es necesariamente un ave", afirmó Schama, recordando también la paloma bíblica que llevó a Noé la rama de olivo como señal de renacimiento.
La muestra no elude los aspectos más oscuros de esta relación. En el siglo XIX, la moda de adornar sombreros con plumas o aves disecadas redujo poblaciones enteras y llevó a la creación en 1891 de la Asociación para la Abolición de una Moda Cruel, precursora de la actual sociedad neerlandesa de protección de aves. Schama citó datos científicos que apuntan a la pérdida de miles de millones de aves desde 1970, un hecho que calificó como "barómetro de la salud del planeta".
Diálogos artísticos a través de los siglos
El contraste entre admiración y dominación se hace especialmente evidente en la sección dedicada a la caza. Mientras las naturalezas muertas del neerlandés Jan Weenix presentan aves muertas sin rastro de sangre como símbolo de estatus aristocrático, Rembrandt muestra la crudeza de la muerte con dos pavos reales sangrando sobre la piedra -"un momento de originalidad extrema" según Schama, donde belleza, muerte y poder convergen.
La exposición establece diálogos fascinantes entre artistas de diferentes épocas. Fabritius y Constantin Brancusi se enfrentan conceptualmente: el primero muestra la paradoja de la libertad representada en el jilguero encadenado; el segundo, con 'Pájaro en el espacio', captura la idea de ascenso con una escultura que en 1926 centró un juicio histórico en Estados Unidos sobre qué podía considerarse arte.
De la seducción a la sostenibilidad
En el siglo XVII, "pajarear" era sinónimo de sexo, y desde la Antigüedad las aves han simbolizado deseo y seducción. Un manuscrito medieval resume esta conexión con una de las frases más antiguas en neerlandés: "Todos los pájaros han empezado a hacer sus nidos; tú y yo, ¿a qué esperamos?".
La exposición llega hasta nuestros días con la moda contemporánea, representada por un vestido de Iris van Herpen construido con capas de organza que reflejan alas sin utilizar plumas reales, demostrando que es posible crear belleza sin sacrificio animal.
La pregunta fundamental
Entre el Ba egipcio que promete ascenso espiritual y el jilguero encadenado que mira hacia un cielo inalcanzable, la exposición 'Pájaros' plantea una pregunta incómoda pero necesaria: si el arte intenta preservar lo que desaparece, ¿qué dice de nosotros que aquello que más hemos convertido en símbolo de libertad sea también lo que más hemos encerrado y explotado?
Esta muestra no es simplemente una exhibición de obras maestras; es una reflexión profunda sobre nuestra relación con la naturaleza, nuestra capacidad de admiración y nuestra tendencia a la dominación. Una experiencia que promete dejar a los visitantes con más preguntas que respuestas sobre nuestro lugar en el mundo natural.



