FIAV 2026 despliega su magia en Bogotá con programación diversa y accesible
Con una inversión monumental en logística y producción, el Festival Internacional de las Artes Vivas (FIAV) inaugura su segunda edición este 27 de marzo, extendiendo su programación hasta el 5 de abril. La directora del evento, Sandra Meluk, gestora cultural con amplia trayectoria, revela los intrincados detalles detrás de este colosal proyecto que promete transformar el panorama cultural bogotano.
Un desafío logístico sin precedentes
"La gente no se imagina lo que hay detrás", confiesa Meluk en entrevista exclusiva. "Cuando llegué en enero, el tren ya estaba en marcha y tuvimos que realizar 185 contratos en tiempo récord, trabajando sin parar hasta el 28 de enero". La directora, quien también lidera el festival CLASSICAND en Andorra, describe una operación que involucra 20 salas teatrales y 10 espacios callejeros, coordinando simultáneamente producción, logística, permisos policiales y transporte internacional.
Meluk, con experiencia como directora de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y del Festival Internacional de Música de Cartagena, destaca la complejidad de presentar espectáculos de cinco continentes diferentes, cada uno con requerimientos técnicos específicos y necesidades artísticas particulares. "Hay una función delante y una detrás", explica, "y a nosotros nos toca la de detrás, desde recibir artistas en el aeropuerto hasta negociar con cada escenario".
Programación que celebra la diversidad escénica
El FIAV 2026 presenta una oferta cultural sin igual: 27 espectáculos internacionales, 32 producciones nacionales y 43 montajes distritales conforman su cartelera. Entre las joyas internacionales destaca 'Muerte ordinaria' de una compañía rusa que actualmente no circula en festivales europeos debido a circunstancias políticas, pero que los bogotanos podrán disfrutar exclusivamente.
"Es un privilegio para esta ciudad tener lo mejor del escenario internacional, nacional y bogotano durante diez días", enfatiza Meluk. La programación incluye desde obras en wayú como 'Gonawindúa: el corazón del mundo' hasta el único circo africano contemporáneo existente, proveniente de Senegal, que compartirá escenario con la reconocida Casa Circo colombiana.
Accesibilidad y representación femenina
Uno de los pilares fundamentales del festival es su compromiso con la accesibilidad económica, ofreciendo boletos desde $10.000 pesos para obras como 'Aria', un ballet aéreo que se presentará en la Plaza Cultural La Santa María los días 28 y 29 de marzo. "Queremos que todo el mundo se sienta invitado al festival", afirma la directora.
Este año, el FIAV destaca por su fuerte presencia femenina en roles creativos. "Tenemos muchas mujeres dramaturgas y directoras", señala Meluk, mencionando especialmente a las dramaturgas y coreógrafas brasileñas y a las dramaturgas chilenas que forman parte de la programación. Esta diversidad de voces enriquece la oferta artística y responde a las demandas contemporáneas de representación equitativa.
Un legado que honra la tradición teatral bogotana
La inauguración del festival coincide estratégicamente con el Día Mundial del Teatro este 27 de marzo. Meluk reconoce la deuda cultural con el Festival Iberoamericano que durante años nutrió el amor bogotano por las artes escénicas. "Queremos ocupar ese lugar, recuperar el amor de los que ya están cercanos al teatro", explica, adaptando la tradición a las lecturas contemporáneas de 2026 donde las fronteras entre teatro, danza y performance se diluyen.
Entre las obras que la propia directora anticipa con entusiasmo se encuentran 'Arquitectura de un vacío' (ganadora del premio beca de creación), 'Geografías líquidas' de Sankofa Danzafro, y por supuesto, la inauguración oficial. Sin embargo, su mayor aspiración va más allá de los aplausos individuales: "Lo que yo más espero es que el 5 de abril, cuando cerremos en la Plaza de Bolívar, la gente diga: ¿y cuándo son las fechas del 2028?".
Con esta visión a futuro, el FIAV 2026 se consolida no solo como un evento cultural, sino como un proyecto de transformación social que posiciona a Bogotá en el mapa global de las artes vivas, demostrando que la excelencia artística puede ser tanto accesible como diversa.



