Héctor Abad Faciolince: 'Yo creo mucho en la duda' como credo literario y político
Héctor Abad: 'Yo creo mucho en la duda' como credo vital

El credo de la duda: Héctor Abad Faciolince reflexiona sobre literatura y política

En el marco del Hay Festival Cartagena 2026, el reconocido escritor colombiano Héctor Abad Faciolince concedió una entrevista íntima y reflexiva donde expuso su particular filosofía de vida, basada fundamentalmente en la duda como principio rector tanto para su creación literaria como para su postura frente a la realidad política nacional e internacional.

Una posición dubitativa frente al mundo

"Yo creo mucho en la duda", afirma categóricamente el autor de obras emblemáticas como 'El olvido que seremos' y el más reciente 'Ahora y en la hora', libro testimonial sobre los horrores de la invasión rusa en Ucrania. Para Abad Faciolince, analizar cualquier problema con mente abierta y dubitativa es esencial en un mundo donde las voces sensatas son cada vez menos escuchadas, situación que beneficia peligrosamente los extremismos y el fanatismo.

El escritor, quien cumplió un año desde la publicación de su obra sobre Ucrania, narra cómo ese instante aterrador en que un misil ruso cayó sobre la pizzería donde departía con otros escritores transformó radicalmente sus prioridades. "He llegado en la literatura mucho más lejos de lo que me soñé. Ya no quiero más reconocimiento. No aspiro a ningún premio", confiesa con serenidad.

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El jardín personal como antídoto contra el pesimismo

Inspirado en 'Cándido' de Voltaire, Abad Faciolince sostiene que cultivar el propio jardín representa el mejor antídoto contra el pesimismo que embarga al mundo actual. "Mi jardín es la escritura y yo trato de cultivarlo", explica, añadiendo que cada persona debería dedicarse a su arte particular, ya sea la medicina, la arquitectura o cualquier otra vocación.

Esta metáfora adquiere especial relevancia cuando el escritor analiza el preocupante panorama político global, donde observa un triunfo de hombres prepotentes que privilegian la fuerza sobre la democracia y las leyes internacionales. "Es casi como si Trump y Putin se quisieran repartir el mundo", advierte con preocupación.

La moderación como posición política

Frente a la polarización que caracteriza la política contemporánea, Abad Faciolince se define como moderado, incluso "tibio", pero sin complejos. "Creo en la evolución y no en la revolución, es decir, creo en las reformas", afirma, distanciándose tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda.

El escritor expresa especial preocupación por el lenguaje político actual, donde gobiernan a través de las redes sociales privilegiando el efectismo, lo brutal y el lenguaje más burdo. "Cuanto más sensato trata de ser uno, más aburrido parece", lamenta, señalando cómo las voces mesuradas y pensantes quedan en un limbo frente al atronador ruido de los extremos.

La familia como motor vital

En un giro conmovedor, Abad Faciolince revela cómo su nueva condición de abuelo ha transformado radicalmente sus prioridades. Sus nietos, nacidos prematuramente en diciembre de 2024, representan para él una experiencia casi mística, especialmente tras presenciar la muerte de dos gemelas ucranianas durante el ataque misilístico.

"Para mí, en este momento, es más importante ser abuelo que ser escritor. Mucho más importante", confiesa el autor, quien a sus 67 años ha superado en edad a su padre, asesinado a los 65. Esta nueva etapa ha significado una pausa literaria voluntaria, dedicándose por completo al cuidado de sus nietos durante su estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos.

La ciencia sobre la ideología

En su credo personal, Abad Faciolince privilegia claramente la ciencia sobre la ideología. "Yo estaría muerto, cinco veces, si no fuera por la medicina contemporánea", revela, mostrando un profundo agradecimiento hacia los avances médicos que le han salvado la vida en múltiples ocasiones.

Esta valoración de la ciencia lo lleva a criticar la politización del conocimiento, argumentando que para ser ministro de Ciencias se requiere comprensión del método científico, al igual que un médico necesita años de estudio para ejercer su profesión. "No desprecio el conocimiento, no desprecio el estudio, creo que es fundamental", enfatiza.

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Un legado literario en transformación

Aunque reconoce que seguirá escribiendo porque le gusta, Abad Faciolince admite que ya no incluye la literatura en su credo fundamental. "La literatura me ha dado una manera de vivir agradable", reconoce, pero añade que ahora espera poder crear "sin que me ocurra nada muy serio", en referencia a los temas trágicos que han marcado su obra.

El escritor concluye la entrevista con una reflexión sobre el amor familiar como motor vital: "No me da vergüenza decir que ese amor, para mí, es el motor de muchas de las cosas que hago". En un mundo convulso y polarizado, la duda razonada, el cultivo del jardín personal y el amor familiar emergen como los pilares del credo que guía a uno de los escritores colombianos más importantes de nuestra época.