El primer costeño que desembarcó en Bogotá fue Candelario Obeso, el poeta de los Cantos populares de mi tierra. Después, a mediados del siglo XX, llegó Gabriel García Márquez para estudiar en Zipaquirá. Por esa misma época, la familia Díaz Granados-Valdeblánquez se trasladó a la fría capital colombiana. Luego vinieron otros como Fanny Buitrago, Álvaro Medina, Raúl Gómez Jattin, Joaquín Mattos, Fernando y Guillermo Linero.
Los inicios de un poeta
Doña Margot Valdeblánquez, madre de José Luis, lo inició en el arte poético. Ella solía copiar en un cuaderno, con su caligrafía Palmer, los poemas de Rubén Darío, José Asunción Silva y César Vallejo. El joven José Luis ingresó al Externado Nacional Camilo Torres, donde fundó el periódico Colombia Libre y recitaba poemas de memoria en las clausuras escolares.
¿Por qué los escritores del Caribe eligen Bogotá?
Colombia ha sido un país centralista desde el siglo pasado. Por ello, los escritores de regiones periféricas como el Caribe, el Pacífico, Antioquia y el Valle del Cauca han tenido que establecerse en Bogotá para sobrevivir literariamente, siguiendo el ejemplo de Obeso.
La generación de los sesenta
José Luis Díaz Granados vivió los convulsionados años sesenta, cuando las ciudades latinoamericanas crecían a pasos agigantados y el fervor por la revolución cubana estaba en su apogeo. Perteneció a la generación de Giovanni Quessep, Germán Espinosa, Gustavo Cobo Borda y María Mercedes Carranza.
Primeras publicaciones
Sus primeros cuentos, La casa y Un día antes del viaje, los publicó en el dominical de El Espectador. Este último se lo dedicó a su primo segundo, Gabriel García Márquez, cuando el premio Nobel era aún un ilustre desconocido. Más tarde sacó a la luz su poemario El laberinto.
Vida personal y obra
Díaz Granados se casó con Alba Marina Díaz Granados, su prima, siguiendo la tradición de las familias punalúas del Caribe y el Pacífico. En 1985 publicó Las puertas del infierno, una de las mejores novelas sobre Bogotá. Sobre sus años como jurado en Casa de las Américas de Cuba y su exilio, escribió La Habana soñada y vivida, El Fidel que yo conocí y Gabo en mi memoria.
Reconocimientos recientes
La reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá le rindió un merecido homenaje con la participación de sus amigos escritores. Además, China le otorgó el premio Kaqiu-Penn Warren como figura destacada de la cultura hispanoamericana.
Este homenaje de Fabio Martínez, profesor titular de la Universidad del Valle, resalta la trayectoria de un poeta y narrador que supo combinar sus raíces caribeñas con la vida en Bogotá, dejando un legado imborrable en la literatura colombiana.



