Ironías para las Américas: El descubrimiento de un continente por un soñador
Ironías para las Américas: Colón, el soñador que descubrió un continente

Ironías para las Américas: El descubrimiento de un continente por un soñador

El hecho de mayor trascendencia en la historia universal, el descubrimiento de América, fue realizado por un personaje con ciertos desequilibrios, un soñador, un diletante de distancias y cálculos. Cristóbal Colón pertenecía a la cofradía de los lectores obedientes y, al mismo tiempo, peligrosos, lo que constituye una ironía de la historia para estos territorios y para nosotros, los cuerdos, que nos preguntamos: ¿para qué nos sirve la cordura?

Un caballero medieval en busca de la cristiandad

Colón, anclado en la Edad Media, se sentía como un salvador de la cristiandad, un guerrero de Cristo contra el islam. Soñaba con reivindicar Jerusalén para el cristianismo, reclutando 4.000 hombres de a caballo y 100.000 soldados de infantería, comprometiéndose con el Papa en una carta donde explicaba su fracaso en el intento de reclutamiento.

Dueño de una fértil imaginación, sostenía que navegando continuamente hacia el sur se llegaría al paraíso terrenal, sin asegurar si allí se encontrarían Adán y Eva. Casi alucinó sobre la forma de la tierra, afirmando: "Y fallé que no era redonda, en la forma que escriben; salvo que es de la forma de una pera". De sus lecturas alquímicas, estableció que al mundo le quedaban solo 150 años de vida, rematando con el Libro de las Profecías.

La invención de América y el realismo mágico

Para el historiador Edmundo O’Gorman, en La invención de América, Colón no descubrió este continente, sino que lo inventó. Todo un bautismo para el posterior y autóctono realismo mágico nuestro. Fuimos descubiertos por este singular personaje, con temperamento de poeta, que describía estos territorios con frases como:

  • "Las yerbas están siempre floridas"
  • "Los aires tienen el habla más dulce del mundo"
  • "Aires que manan siempre con risa"

Como ecologista líricamente agradecido, reconocía que en su travesía marítima los vientos amigos le acompañaron "amorosísimamente".

Errores que bendicen y la lógica extraña de la vida

No caben aquí todas las calidades, penalidades, valentías, defectos y ambiciones de Cristóbal Colón, suficientes para que el universo lo premiara con su magnífico destino. Sus dos grandísimos errores —errores que bendicen— le sirvieron para llegar hasta aquí:

  1. Creer que navegando en esa ruta encontraría el camino mejor para llegar a Asia, a la India.
  2. Pensar que la circunferencia de la tierra era inferior en una cuarta parte de la real, con lo cual, navegando menos días, llegaría a ese territorio.

Aunque a veces presiento que no se trata de ironías ni de exóticas paradojas de la historia. Una lógica extraña de la vida indica que la magnitud de su empresa y su éxito se debieron a que fue un adivino, pero un adivino de gran intrepidez, un creyente en sus sueños, un zurcidor de inmensas revelaciones y constancias. Por esto resultó un buen vencedor de sus extrañas ensoñaciones y quimeras.