La frase que Don Quijote nunca dijo: el error histórico que perpetúa un presidente
La frase que Don Quijote nunca dijo: error histórico

El mito literario que confunde a presidentes y lectores

En el ámbito político y cultural español, una frase ha resonado con particular fuerza: "Ladran, Sancho, señal que cabalgamos". Recientemente, un presidente español la utilizó en un discurso, pretendiendo exhibir erudición literaria y adaptando lo que muchos consideran una máxima cervantina. Esta expresión se ha popularizado como ejemplo de estoicismo, de desprecio elegante ante la crítica y de perseverancia idealista frente a la incomprensión del mundo.

La búsqueda infructuosa en las páginas de Cervantes

Sin embargo, por mucho que se busque en las páginas de Miguel de Cervantes, la frase no aparece en ninguna parte de su obra maestra, Don Quijote de la Mancha. Ni en la primera parte publicada en 1605, ni en la segunda de 1615, hay rastro de esa sentencia, ni de forma literal ni aproximada. Esto la convierte en una de esas frecuentes atribuciones clásicas que, aunque ampliamente aceptadas, jamás existieron en los textos originales.

Lo curioso del caso es que la frase suena profundamente quijotesca, lo que explica por qué se atribuye a Cervantes con una seguridad casi absoluta. La imagen de perros ladrando encaja perfectamente con la representación que tenemos del hidalgo y su relación con Sancho Panza. No obstante, es necesario admitir con tristeza que Don Quijote nunca pronunció esas palabras, aunque su carácter sí perseveraba a pesar de agresiones, humillaciones y derrotas constantes.

Los posibles orígenes de una atribución errónea

¿De dónde surge entonces esta famosa cita? Los investigadores han rastreado varias fuentes posibles:

  • Un refrán árabe antiguo que dice "Los perros ladran y la caravana pasa", el cual guarda una sospechosa analogía con la frase atribuida a Cervantes.
  • Un poema de Johann Wolfgang von Goethe, donde aparecen ideas similares sobre la indiferencia ante la crítica.
  • Recopilaciones de máximas morales y manuales de autoayuda que podrían haber inventado la cita para enfatizar consejos sobre perseverancia.

En cualquier caso, se trata de una frase sentenciosa y tranquilizadora, pero muy alejada del tono real de El Quijote. La novela cervantina está llena de contradicciones, ironía y momentos en los que el protagonista no sale victorioso, sino profundamente humillado, confundido y vencido.

La realidad literaria frente al mito popular

El dicho tiene ese aire de sabiduría orgullosa, de "yo sigo adelante aunque el mundo me critique", que encaja perfectamente con el Quijote que todos creemos conocer. Sin embargo, el auténtico Don Quijote suele acabar:

  1. Molido a palos después de sus aventuras.
  2. Engañado por duques y nobles que se burlan de él.
  3. Regresando a casa derrotado y desilusionado.

La obra maestra de Cervantes no es un libro de frases lapidarias o consejos inspiradores. Es una novela que se complace en la digresión, en el equívoco y en la ironía constante. Don Quijote no siempre tiene razón; en ocasiones, ni siquiera sabe dónde se encuentra. Sancho Panza no es solamente el oyente paciente de sentencias, sino un personaje que duda, discute y, casi siempre, comprende mejor la realidad que su amo.

Así que no, en El Quijote no está esa frase. Y, por más que la haya citado un presidente de España, lo único que ha hecho es perpetuar una fábula hermosa, pero que nada tiene que ver con la realidad literaria. Este caso sirve como recordatorio de la importancia de verificar las fuentes, incluso cuando las citas parecen encajar perfectamente en nuestro imaginario colectivo.