La Palabra desvela los secretos tras el histórico show de Bad Bunny en el Super Bowl
Con un elegante sombrero y atuendo en tonos rojos, negros y grises, el legendario cantante, arreglista y compositor cubano Fito Foster, más conocido como La Palabra, apareció en uno de los escenarios más soñados del mundo: el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, el pasado 8 de febrero. En entrevista exclusiva, el artista reveló detalles íntimos de esta experiencia que marcó un hito cultural.
Un dominó que trascendió el juego
Lejos de su apariencia formal, La Palabra se mostró relajado y auténticamente latino durante su participación, sentado en una mesa jugando dominó mientras Bad Bunny conducía el espectáculo. "Sí, jugamos de verdad", confirma el artista. "Mientras ensayábamos, estábamos en la mesa. A veces yo ganaba, a veces ganaba el otro. Cuando decían 'acción', nos preparábamos para el siguiente segmento".
El dominó, explica el músico, es mucho más que un simple pasatiempo: "Es parte fundamental de nuestra cultura. En Miami hay parques donde la gente mayor se reúne a jugar; en Puerto Rico sucede lo mismo. Es un pasatiempo que fortalece la amistad, que se extiende como una familia. No es solo un juego: es convivencia e identidad cultural".
La valentía de cantar en español
Para La Palabra, lo más significativo del show fue la decisión de Bad Bunny de mantener su esencia latina en un evento tradicionalmente estadounidense: "Ahí está lo valiente de su postura. El país es americano, pero él trajo toda la cultura latina. No cantó en inglés, ni cambió su esencia".
El artista cubano contrasta esta actitud con experiencias históricas: "Yo viví en los 60 y 70, cuando los latinos teníamos que adaptarnos para ser aceptados, pero Bad Bunny dijo 'no': se paró en su raya y dijo 'yo voy a cantar en español, voy a traer mi cultura'. Eso merece todo el respeto".
Cali: el trampolín histórico de la salsa
La conversación inevitablemente lleva a Cali, ciudad con la que La Palabra mantiene una relación especial. El artista destaca el papel histórico de la capital vallecaucana en la difusión de la salsa: "Amo a Cali, porque siempre le ha dado identidad a los salseros. Cali ha sido el trampolín de la salsa durante décadas, como ahora lo es Bad Bunny para la música latina global".
Con una perspectiva histórica, añade: "Él ha puesto la salsa en un nivel más alto, pero Cali ya venía haciendo ese trabajo desde hace mucho tiempo. Por eso celebro que la designen como capital mundial de la salsa: el mundo necesita ver más de Cali, de su feria, de sus festivales. Bad Bunny en el Super Bowl hizo lo mismo que Cali con la salsa: llevarla a otros niveles".
La doble moral cultural expuesta
La Palabra no duda en señalar lo que considera una injusticia histórica: "Me abrió los ojos sobre una doble moral histórica. Los artistas estadounidenses van a Colombia, a México, o a cualquier país latino y cantan en inglés sin que nadie les diga nada. Asumen que es normal. Pero cuando Bad Bunny cantó en español aquí, hubo quejas".
Con ejemplos concretos, argumenta: "Guns N' Roses, todos los rockeros que han ido a Latinoamérica, nunca hicieron una canción en español. Bad Bunny rompió ese patrón de sumisión cultural al cantar en español. Nosotros siempre aceptamos al americano, pero él exigió que lo aceptaran a él tal como es".
Detalles técnicos y logística extrema
El montaje del espectáculo requirió una precisión milimétrica: "Fue exhaustivo. En uno de los últimos ensayos, la temperatura bajó a 16 grados Celsius y nosotros estábamos con ropa de verano como si estuviéramos en Puerto Rico. Fue difícil, casi me enfermo".
La logística fue igualmente impresionante: "Esa noche montaron el escenario completo, lo desarmaron, lo sacaron del estadio vacío, lo volvieron a entrar y lo armaron de nuevo desde cero. ¿Por qué? Porque todo debía ejecutarse en 7 minutos exactos. Esa es la exigencia del Super Bowl: perfección en tiempo récord".
Un cambio de percepción sobre Bad Bunny
La Palabra admite que su visión sobre el artista puertorriqueño evolucionó tras esta experiencia: "Totalmente. Al principio no apreciaba mucho su música por las letras con groserías. Pero el mensaje que trajo al Super Bowl me hizo verlo diferente".
Destaca especialmente el carácter humano de Bad Bunny: "Al finalizar el show, él mismo vino a despedirse de todos los bailarines y artistas. Yo he trabajado con Michael Jackson, Stevie Wonder, he estado en eventos de Bill Clinton, Will Smith, Kobe Bryant... y no todos los artistas tienen esa ética. Él estaba agotado, pero se tomó el tiempo para agradecer personalmente. Eso dice mucho de su carácter humano".
Impacto económico y social
El artista cubano resalta el compromiso de Bad Bunny con su comunidad: "Él invierte en su gente. Hizo 30 shows en Puerto Rico —una isla de unos tres millones de habitantes— e inyectó más de 360 millones de dólares a la economía local. El gobierno estadounidense no había hecho eso en décadas".
Y hace una comparación reveladora: "Mientras muchos raperos afroamericanos gastan en cadenas y carros lujosos, Bad Bunny invierte en su comunidad. Eso es un ejemplo que deberían seguir: usar el poder económico para transformar, no solo para lucir".
El secreto mejor guardado
La confidencialidad del montaje fue extrema: "Mucho. Cuando entrábamos a ensayar nos daban un sobre de tela con un detector de seguridad que no podíamos abrir hasta salir. Todo era confidencial: ni siquiera los padres de la pareja que simuló casarse sabían que iba a ocurrir en el Super Bowl".
Incluso los detalles de producción mantuvieron el sello puertorriqueño: "El vestuario de los 400 árboles se fabricó íntegramente en Puerto Rico por empresas locales. Todo fue legítimamente puertorriqueño".
Un mensaje de empoderamiento cultural
La experiencia dejó una lección profunda en La Palabra: "Que hay que pararse en nuestra cultura sin pedir permiso. El latino siempre ha aguantado, ha asimilado, ha callado y Bad Bunny nos enseñó que podemos llevar nuestra esencia al mundo sin cambiarla. Él no fue a complacer, fue a representar".
Concluye con un reconocimiento sincero: "Y aunque al principio yo no valoraba su música, hoy le doy todo el crédito: hizo algo que nadie había hecho. Y eso, como músico, como artista y como ser humano, me llena de orgullo".



