La Rebeca de Bogotá: Un siglo de abandono y vandalismo contra patrimonio cultural
La Rebeca de Bogotá: Siglo de abandono patrimonial

La Rebeca de Bogotá: Un siglo de abandono y vandalismo contra patrimonio cultural

La emblemática escultura conocida como La Rebeca, La Aguadora o La Náyade, ubicada en el sector de San Diego en Bogotá, enfrenta un lamentable estado de deterioro mientras se aproxima a cumplir 100 años de historia en julio de 2026. Esta obra patrimonial, considerada la primera representación de un desnudo femenino en espacio público colombiano, hoy presenta daños severos producto del vandalismo, la contaminación y el abandono institucional.

Un patrimonio en ruinas

La escultura en mármol de Carrara muestra evidencias claras de maltrato: le han destruido la nariz y los pezones, está cubierta de grafitis y obscenidades pintadas con aerosol, sufre de "cáncer de mármol" por efecto de químicos, y acumula orín de personas en estado de embriaguez. Su poceta se ha convertido en un muladar, lejos del estanque de 40 metros de diámetro que la acompañaba originalmente en el Parque Centenario donde fue inaugurada en 1926.

El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) ha realizado múltiples intervenciones a lo largo de los años, incluyendo cuatro restauraciones solo en 2024. En 2019, la Asociación Gremial Centro Internacional Asosandiego se sumó a la estrategia 'Adopta un Monumento', seleccionando precisamente a La Rebeca por su valor cultural.

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Esfuerzos fallidos de conservación

Se establecieron alianzas con diversas entidades como Promoambiental Distrito, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), el Departamento Administrativo de Defensoría del Espacio Público, la Alcaldía Local de Santa Fe, el IDPC, la Policía Comunitaria, el Batallón 13 del Ejército e incluso hinchas del Atlético Nacional para realizar jornadas semanales de aseo y conservación.

Sin embargo, estas brigadas se suspendieron al comprobar que el principal problema no era la recuperación física del espacio, sino los comportamientos inadecuados que persistían en el lugar. "En vano la dedicación y el esfuerzo, si después de limpiar y embellecer el escenario, seguía siendo utilizado para consumo de alcohol y sustancias psicoactivas", explica el reporte sobre las intervenciones.

Historia de deterioro progresivo

Los daños a La Rebeca no son recientes. Ya en 1991 se registraba la falta del dedo pulgar de la mano izquierda, el cuenco desportillado en la mano derecha, el manto central fracturado y numerosas escoriaciones. En 1996, un lector publicaba una carta suplicando por su restauración, describiendo el horror de ver a "mi bella mujer blanca, con su rostro manchado de negro, y su perfecta nariz deteriorada".

El deterioro se agravó significativamente en 2008 con las obras de Transmilenio en la avenida 26, donde los residuos de material, la polución y las vibraciones de taladros dejaron la escultura en estado deplorable. En 2013, expertos advirtieron que la obra estaba al borde de la destrucción, con una fisura estructural que podría agravarse con el tránsito vehicular.

Controversias sobre autoría y destino

Durante años se atribuyó erróneamente la autoría de La Rebeca al escultor quindiano Roberto Henao Buriticá. Sin embargo, investigaciones de la estudiante Juanita Monsalve Buriticá en el Archivo General de la Nación revelaron el contrato fechado el 6 de mayo de 1926, donde el ministro de obras públicas Laureano Gómez, durante la presidencia de Pedro Nel Ospina, encargó la obra al artista italiano Tito Ricci por 500 pesos, con plazo de dos meses para su ejecución.

En 2010, el gobernador del Quindío Julio César López Espinosa exigió al gobierno distrital devolver la escultura a Armenia para su restauración, argumentando la supuesta autoría de Henao Buriticá, pero esta petición no prosperó ante la evidencia documental encontrada posteriormente.

Propuestas de solución y réplica

Expertos en patrimonio como María Fernanda Urdaneta han propuesto diversas soluciones. En 2013 se planteó trasladar la escultura al Parque de la Independencia (antiguo Parque Centenario), su ubicación original, pero esto nunca se concretó. Urdaneta también sugirió crear una réplica para conservar en el Museo Nacional, debido al avanzado estado de deterioro.

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Efectivamente, existe una réplica a menor escala en el Museo Nacional, donada por Beatriz Kopp Dávila, heredera del fundador de la Cervecería Bavaria. Sin embargo, Diana Pérez, museóloga de la Universidad Nacional, argumenta que la solución no es encerrarla en un museo: "Su naturaleza como aguadora requiere estar frente a un cuerpo de agua en el que se pueda reflejar y admirar".

Valor histórico y cultural

La Rebeca fue concebida como parte de las celebraciones del centenario del natalicio de Simón Bolívar en 1926. Inspirada en la bíblica Rebeca del Génesis -esposa de Isaac y madre de Jacob y Esaú- la obra representaba a una mujer destinada a proveer agua a viajeros del desierto y sus camellos.

Su inauguración en el Parque Centenario contó con la presencia de autoridades civiles, militares, eclesiásticas y personalidades de la política y cultura bogotana. Curiosamente, esa misma noche se registró el primer vilipendio contra la obra, cuando la señora Circunferencia Tangarife de Sucerquia la calificó de "mona desnuda", ignorando la tradición renacentista de exaltación de la belleza femenina.

Ubicación actual y nostalgia

La Rebeca permaneció en el Parque Centenario junto al Templete del Libertador de Pietro Cantini hasta 1958, cuando fue trasladada a la glorieta de San Diego (calle 25 entre carreras 12 y 13) debido a obras de ampliación vial. En su mejor época, fue un atractivo turístico y cultural, con fotógrafos que no daban abasto para capturar instantáneas de enamorados, niños y familias.

Incluso inspiró la tira cómica de Copetín, creación del dibujante bogotano Ernesto Franco, quien se basó en los gamines que chapoteaban en su poceta. José Pascual Cometa, lustrabotas de 65 años, recuerda con nostalgia: "Cuando todavía estaba bonita y bien cuidada, nos bañábamos felices como los copetones en sus aguas soleadas".

Hoy, frente al imponente marco arquitectónico de la Torre Colpatria, Las Torres del Parque de Rogelio Salmona y el Hotel Tequendama, La Rebeca simboliza el abandono del patrimonio cultural bogotano, esperando una solución definitiva antes de que sus primeros 100 años sean también sus últimos.