Papa León XIV revive histórica tradición en el Coliseo romano
En una escena que no se contemplaba desde hace tres décadas, el papa León XIV recuperó este Viernes Santo la ancestral tradición de portar personalmente la cruz durante todas las estaciones del viacrucis en el emblemático Coliseo de Roma. El gesto, cargado de profundo simbolismo religioso, tuvo lugar ante una multitud estimada en más de 30.000 fieles congregados en los alrededores del monumento, transformando la noche en un espectáculo de fe y solemnidad.
Un momento histórico en la Semana Santa
Por primera vez en su pontificado, el líder espiritual estadounidense-peruano presidió una de las ceremonias más solemnes y visualmente impactantes de la Semana Santa romana. El rito, que conmemora el calvario de Jesús desde su condena a muerte hasta su sepultura, comenzó en el interior del Anfiteatro Flavio, símbolo universal del martirio de los primeros cristianos.
El ambiente era de profundo recogimiento mientras el pontífice, ataviado con la muceta y estola roja tradicionales, recorría el monumento iluminado únicamente por la tenue luz de las velas. El silencio solo se interrumpía por las meditaciones leídas en cada una de las catorce estaciones, creando una atmósfera de intensa espiritualidad.
Recuperación de una tradición perdida
Lo más significativo de la ceremonia fue que León XIV cargó personalmente la cruz de madera durante todo el trayecto, que se extendió por más de una hora. Esta práctica no se observaba desde 1994, durante el pontificado de Juan Pablo II, marcando así el regreso de una tradición que muchos consideraban perdida.
El pontífice estuvo flanqueado durante el recorrido por un hombre y una mujer portando cirios, seguidos por una comitiva religiosa que incluía al vicario general de la diócesis de Roma, Baldassare Reina. Tras abandonar el interior del Coliseo, la procesión se dirigió hacia la elevación de los Foros Romanos, donde miles de fieles aguardaban con velas encendidas.
Mensaje contra la guerra y los abusos
Las meditaciones del viacrucis, encargadas especialmente para esta celebración al fraile Francesco Patton -antiguo custodio de Tierra Santa-, contenían un fuerte alegato contra la guerra, los genocidios y los abusos de poder. Aunque sin mencionar países o líderes específicos, el texto denunció claramente la tiranía, el autoritarismo y los desmanes del poder político.
Entre las preocupaciones expresadas destacaron:
- El "desastre de la guerra" y los conflictos actuales
- Las mujeres víctimas de trata de personas
- Los migrantes que perecen en "viajes desesperados"
- Los "niños sin infancia" debido a la violencia
- La mercantilización de la desnudez en la industria del espectáculo
- La vulneración de la privacidad por sensacionalismo mediático
Regreso físico al Coliseo
La presencia de Robert Prevost en el Coliseo marcó además el regreso físico de un obispo de Roma a este monumento histórico para la ceremonia del viacrucis, algo que no ocurría desde 2022 debido a los problemas de salud que afectaron al papa Francisco en sus últimos años.
Al concluir el emotivo rito, León XIV impartió su bendición desde la zona de los Foros Romanos, frente a la cruz que había portado durante toda la procesión. Posteriormente, saludó a las autoridades locales presentes, incluyendo al alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, antes de regresar al Vaticano para continuar con los ritos de la Semana Santa.
Esta celebración del Viernes Santo no solo revivió una tradición de tres décadas de antigüedad, sino que estableció un precedente significativo para el pontificado de León XIV, combinando simbolismo religioso con un mensaje contemporáneo sobre los desafíos éticos y morales que enfrenta la humanidad en el siglo XXI.



