Liliana Angulo: Un legado que transformó la memoria histórica afrocolombiana en el Museo Nacional
Liliana Angulo: Legado que transformó memoria afrocolombiana

Liliana Angulo: Más que un legado, un compromiso con la resignificación de la historia nacional

¿Cómo logró la percepción de la mujer negra en la memoria nacional ocupar un espacio en la narrativa oficial del museo más importante de Colombia? Esta pregunta resonaba en las mentes de quienes presenciaron la transformación histórica que comenzó a gestarse en el Museo Nacional, fundado en 1823 con el propósito de preservar una versión específica de la memoria colombiana.

Un momento histórico en las paredes del Museo Nacional

Allí estaba, en mayo de 2023. El rostro de una mujer negra con su cabello afro trenzado en formas que evocaban caminos hacia palenques históricos. Por primera vez en dos siglos, imágenes como esta adornaban las paredes de una de las diecisiete salas de exposición de la institución cultural más antigua del Estado colombiano. Para muchos visitantes, incluida esta periodista, el pulso se aceleraba ante lo que parecía imposible: la transformación radical de un espacio que durante generaciones había presentado una historiografía predominantemente blanca.

La exposición fotográfica '¡Quieto Pelo!' representaba mucho más que imágenes en una pared. Era el resultado tangible de un profundo proceso de creación e investigación liderado por la artista plástica afrobogotana Liliana Angulo Cortés, quien desarrolló este trabajo en Quibdó, Buenaventura, Tumaco, San Andrés, Medellín y hasta La Habana, Cuba. A lo largo de su destacada carrera, Angulo había explorado temas cruciales como la esclavización durante la Expedición Botánica y la preservación de apellidos africanos en territorio colombiano.

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La voz que desafió el sistema museológico tradicional

En el recinto del museo, su voz firme pero tranquila resonaba con claridad, explicando la necesidad urgente de integrar historias, presencias, archivos y prácticas diversas a la museología nacional. Liliana Angulo argumentaba con convicción que la ausencia casi total de poblaciones afrocolombianas, indígenas y gitanas en los espacios de memoria colombianos no era un simple descuido, sino parte de un sistema diseñado para mantener la ilusión de una patria blanca, radicalmente distante de la realidad multicultural del país.

Su trabajo no se limitaba a la crítica. En 2024, alcanzó un hito histórico al convertirse en la primera persona afrocolombiana en asumir la dirección del Museo Nacional, rompiendo definitivamente el techo de cristal que había reservado la construcción de memoria nacional a una élite específica. Desde esta posición de liderazgo, defendió con pasión la creación del Museo Afrocolombiano, un proyecto que sigue pendiente de materializarse en la ciudad de Cali.

Un legado que trasciende

Tristemente, Liliana Angulo falleció el 21 de febrero pasado a los 51 años, dejando un vacío profundo en el panorama cultural colombiano. Sin embargo, su partida al panteón de las ancestras no significa el fin de su lucha, sino el inicio de una responsabilidad colectiva. Colombia tiene ahora el compromiso histórico de cumplir con su visión: transformar la historiografía nacional hacia una representación genuinamente multicultural.

Este giro no es solo un homenaje póstumo a su trabajo incansable, sino una necesidad urgente para las nuevas generaciones que comprenden que la historia, en esencia, trata sobre poder, representación e identidad. La obra de Liliana Angulo demostró que es posible desafiar narrativas establecidas y crear espacios donde todas las voces encuentren resonancia.

La exposición '¡Quieto Pelo!' y su liderazgo en el Museo Nacional representan hitos fundamentales en el largo camino hacia una memoria histórica inclusiva. Su legado nos recuerda que la verdadera preservación de la memoria nacional requiere reconocer la diversidad que siempre ha caracterizado a Colombia, más allá de las versiones oficiales que durante siglos han predominado en nuestras instituciones culturales.

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