Así como en 'Yo soy Betty, la fea' interpretaron a Patricia Fernández, 'La Peliteñida', y Marcela Valencia, dos amigas inseparables, Lorna Cepeda y Natalia Ramírez han construido un vínculo inquebrantable que va más allá de la pantalla. Esta amistad, que comenzó hace más de tres décadas, se mantiene intacta y hoy las une trabajando juntas en el teatro. Actualmente protagonizan la obra 'Muertas de risa', un proyecto que les ha permitido exhibir nuevamente la química, la confianza y el humor que las caracteriza, conquistando al público.
Una amistad que trasciende el tiempo
Para ellas, colaborar después de tantos años se ha vuelto algo natural. La complicidad forjada desde sus primeros proyectos les permite entenderse casi sin palabras. 'Es maravilloso porque ya nos conocemos un montón, engranamos muy bien, somos un equipo de hace mucho tiempo. Sabemos las fortalezas y debilidades de cada una, y siempre vamos midiendo todo. Ha sido muy fácil y a estas alturas, más fácil todavía... Tenemos telepatía', comentaron.
Esa química se hace evidente, especialmente en 'Muertas de risa', donde interpretan personajes muy distintos a los que el público ha conocido durante años. Este desafío actoral es uno de los aspectos que más disfrutan. Cepeda asegura que 'es bonito hacer este tipo de personajes porque no son iguales a lo que hemos hecho'.
El humor como motor de vida
Más allá de su carrera, ambas coinciden en que el humor es una herramienta clave para enfrentar la vida. Natalia y Lorna afirman que reír es esencial en su personalidad y en su forma de relacionarse. 'Para mí el humor es todo. Si no me estoy riendo, me parece una aburrición horrible. No es difícil hacerme reír ni tampoco llorar. Tengo esos sentimientos muy a flor de piel', dice Natalia.
Lorna agrega: 'El humor me parece muy importante en la vida de cada ser humano. Soy de risa fácil. Me gusta pasarla bien, que mi día sea divertido. No tiene que ver con la disciplina ni el trabajo, pero donde esté me encanta rodearme de gente con buen sentido del humor'.
La recordada 'peliteñida' asegura que hacer reír a los demás cobró más relevancia durante la pandemia de covid-19, cuando la industria del entretenimiento fue una de las más afectadas. 'Yo siempre he dicho que me gusta eso. No había mucho que hacer en pandemia. Fuimos los primeros y los últimos en volver al trabajo. Gracias a Dios, empecé a entender que la gente necesitaba reírse. Entonces empecé a hacer tonterías y me encantó que la gente se divirtiera. Es importante para mí el sentido del humor y también si puedo hacer que la gente sonría, que piense algo positivo', afirmó.
Las actrices reconocieron que las redes sociales se han convertido en una nueva forma de conectar con el público. Natalia compartió que su amiga Lorna la motivó a sumergirse en el mundo digital y experimentar esa conexión instantánea con los seguidores. 'Lorna me llevó a trabajar con la gente a través de la inmediatez. Como actriz de televisión, uno está acostumbrado a esperar el resultado hasta que sale al aire. Con esto, pueden escribir y comunicarse, hay una intercomunicación inmediata, ha sido maravilloso. Lo único que queremos es entretener y servir a la gente en momentos difíciles. Un chiste tonto puede sacarle una sonrisa a alguien que la está pasando mal', explicó.
El secreto de una amistad de 30 años
Treinta años de amistad no se forjan de la nada. Al preguntarles cuál es el secreto, coinciden en lo mismo: comunicación, respeto e intereses en común. 'Primero la comunicación, tener la posibilidad de decir lo que se tenga que decir y saber que está siendo escuchado sin juicios', reflexiona Natalia. Lorna agrega que el respeto es innegociable: 'Es importante, como en cualquier relación, y que todas las cosas se hablen. Nunca nos hemos ofendido diciendo cosas horribles ni vulgaridades'.
En su amistad, las diferencias existen, pero no han puesto en riesgo su vínculo. 'Tienen que encontrar algo en común. Para nosotras, el humor es un punto en común, nuestras profesiones, nuestros hijos, nuestro círculo de amigos. Si no estamos de acuerdo en algo, nos lo decimos. No significa que por eso dejemos de ser amigas. Nos decimos las cosas sin necesidad de armar un drama. Obviamente habrá diferencias porque somos dos seres humanos distintos, pero siempre las hemos sabido llevar', afirman.
Trabajar juntas durante tantos años no solo ha fortalecido su amistad, sino que también ha cimentado la confianza profesional. Las actrices comentan que esa conexión les permite disfrutar cada proyecto con tranquilidad, apoyo mutuo y una complicidad que brilla en el escenario. 'Desventajas no hay ninguna. Me siento súper respaldada, muy cómoda. Antes de empezar, soy una histérica, el corazón se me estruja por la angustia y la responsabilidad, pero inmediatamente salgo al escenario y Lorna también, arrancamos y nos divertimos mucho. Como ya tenemos esa telepatía', menciona Natalia.
'Son más las ventajas que las desventajas, porque ya conocemos el trabajo de la otra, su disciplina y entrega. Sabemos que va bien. Por ejemplo, soy mucho más relajada. En el momento me emociono y cuando salimos al escenario, más todavía, porque ahí sí nos la gozamos. Eso me parece increíble, y cuando oímos a la gente, es maravilloso', finaliza Lorna.



