Maria Anna Mozart: la hermana prodigio que inspiró al genio musical y fue silenciada por su época
Maria Anna Mozart: la hermana prodigio que inspiró al genio

Maria Anna Mozart: la hermana prodigio que inspiró al genio musical

La historia de Maria Anna Mozart, conocida familiarmente como Nannerl, representa uno de los casos más emblemáticos de talento femenino silenciado en la historia de la música clásica. Nacida el 30 de julio de 1751 en Salzburgo, esta virtuosa del teclado no solo brilló en las cortes europeas del siglo XVIII, sino que se convirtió en la primera inspiración musical de su hermano menor, Wolfgang Amadeus Mozart.

Una infancia marcada por la excelencia musical

Maria Anna fue la mayor de los siete hijos del matrimonio entre Leopold Mozart y Anna Maria Pertl, aunque solo ella y Wolfgang sobrevivieron a la infancia. Su padre, reconocido músico y pedagogo, le enseñó a tocar el clavecín cuando tenía apenas ocho años, iniciando así una formación musical que pronto mostraría resultados extraordinarios.

Según la musicóloga Eva Neumayr, fundadora de la Sociedad Maria Anna Mozart, Nannerl fue el primer modelo musical de su hermano. El joven Wolfgang observaba con admiración las lecciones que Leopold impartía a su hermana, y según la biografía Mozart: A Life de Maynard Solomon, el futuro genio "quería ser como ella".

Las evidencias históricas muestran que Wolfgang comenzó su práctica musical utilizando el cuaderno de piezas que Leopold había preparado específicamente para Nannerl, conocido como el "Nannerl Notenbuch". En sus primeras composiciones para teclado a cuatro manos, la parte más compleja estaba destinada a su hermana, lo que los especialistas interpretan como un reconocimiento tácito de sus habilidades superiores.

Giras europeas y reconocimiento público

Leopold Mozart organizó extensas giras por Europa para exhibir el talento excepcional de sus hijos. Durante más de tres años, la familia recorrió ciudades de Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Suiza y los Países Bajos, presentándose ante audiencias aristocráticas y reales, incluyendo a la emperatriz María Teresa en Viena.

Los registros periodísticos de la época documentan el impacto de sus presentaciones. En 1763, el periódico Intelligenz-Zettel de Augsburgo destacó la precisión y facilidad con que Nannerl, con solo 11 años, interpretaba sonatas y conciertos de gran complejidad técnica. En París, el diplomático Friedrich Melchior Grimm escribió en Correspondance Littéraire sobre los dos "prodigios" de Leopold, subrayando especialmente la brillantez de la joven intérprete.

En una carta de 1764, Leopold expresó su orgullo paternal al describir a su hija como "una de las intérpretes más hábiles de Europa", un reconocimiento notable considerando que Nannerl tenía apenas 12 años en ese momento.

El abrupto final de una carrera prometedora

Al alcanzar la mayoría de edad, Nannerl dejó de participar en las giras europeas. Los especialistas coinciden en que esta decisión estuvo vinculada tanto a factores económicos como a las rígidas convenciones sociales del siglo XVIII. En aquella época, las presentaciones públicas remuneradas podían comprometer la reputación de una mujer de clase media que aspiraba a un matrimonio considerado socialmente adecuado.

Mientras Wolfgang continuó desarrollando su carrera internacional hasta convertirse en una figura legendaria, Nannerl permaneció en Salzburgo. Sin embargo, la correspondencia familiar conservada en The Letters of Mozart and His Family editado por Emily Anderson, revela que mantuvo una activa vida musical, interpretando y comentando las composiciones de su hermano.

También se dedicó a la enseñanza privada de piano, una actividad poco habitual para mujeres en Salzburgo durante ese periodo. Según Neumayr, Nannerl fue la primera maestra de piano en la ciudad, abriendo camino en un campo tradicionalmente masculino.

Matrimonio, viudez y legado musical

En 1784, a los 33 años, Nannerl contrajo matrimonio con el magistrado Johann Baptist Franz von Berchtold zu Sonnenburg y se trasladó a Sankt Gilgen. Tras enviudar, regresó a Salzburgo, donde retomó su labor como profesora y ofreció algunas presentaciones como solista.

Las cartas familiares indican que mantuvo hasta sus últimos años el hábito de practicar diariamente durante varias horas. En la casa donde vivió con su esposo, contaba con un pequeño cuarto destinado específicamente al fortepiano que su padre le había regalado como obsequio de bodas, testimonio de la importancia que la música conservó en su vida.

Maria Anna Mozart falleció en 1829. Aunque no se conservan composiciones suyas, su papel en la formación temprana de su hermano y su trayectoria como intérprete han sido objeto de creciente interés histórico y artístico en décadas recientes.

Redescubrimiento contemporáneo

La historia de Nannerl ha sido retomada en tiempos recientes por investigadores y artistas. La actriz y dramaturga Sylvia Milo, tras visitar el museo dedicado a Mozart en Viena y encontrar un retrato familiar que despertó su interés, investigó exhaustivamente la vida de la hermana mayor del compositor.

Milo viajó a los lugares donde Nannerl residió y revisó minuciosamente la correspondencia familiar, material que posteriormente inspiró su obra teatral The Other Mozart. Este redescubrimiento ha permitido reconstruir la historia de una música que, según diversas fuentes, fue referente e inspiración fundamental en los primeros años de uno de los compositores más influyentes de la música occidental.

La revisión de su vida no solo rescata la figura de una talentosa intérprete silenciada por su época, sino que ilumina las complejas dinámicas de género que han marcado la historia de la música clásica, ofreciendo una perspectiva más completa sobre el entorno familiar que nutrió el genio de Wolfgang Amadeus Mozart.