Un homenaje permanente a los héroes de la pandemia
En el corazón de Bogotá, específicamente en el entorno del parque de la Biblioteca Pública Virgilio Barco, se erige una imponente estructura de 13 metros de altura que lleva por nombre 'Umbral'. Esta obra artística, creada por el reconocido artista Carlos Castillo, representa mucho más que una simple escultura: es un testimonio tangible de gratitud y un acto de justicia histórica hacia los trabajadores sanitarios que perdieron la vida durante la pandemia de COVID-19.
460 nombres grabados en la memoria colectiva
Lo más conmovedor de este monumento son los 460 nombres grabados en fragmentos de acero y bronce, correspondientes a médicos, enfermeras y demás profesionales de la salud que fallecieron mientras cumplían con su deber de cuidado en la primera línea contra el virus. Cada inscripción representa una vida entregada, un sacrificio que no fue en vano y que contribuyó a salvar innumerables vidas durante los momentos más críticos de la emergencia sanitaria.
El presidente del Tribunal Nacional de Ética Médica, Herman Redondo Gómez, expresó en una carta dirigida al director de EL TIEMPO su profundo agradecimiento por la cobertura mediática dada a este homenaje. "Recorrer el entorno del parque y encontrarse con Umbral es comprender lo que es el compromiso de los profesionales de la salud", manifestó el galeno, destacando que esta obra asegura que los nombres de estos héroes no se pierdan en el olvido.
Un proyecto impulsado por instituciones clave
Este monumento ha sido posible gracias a la colaboración entre la Academia Nacional de Medicina y la Alcaldía Mayor de Bogotá, quienes unieron esfuerzos para materializar este reconocimiento que dignifica la labor del personal sanitario. La estructura no solo transforma el dolor en un legado permanente de gratitud, sino que también simboliza la resiliencia que caracterizó a la sociedad colombiana durante los momentos más difíciles de la pandemia.
En palabras del doctor Redondo Gómez: "Ellos y ellas cruzaron el umbral cuidándonos, hoy nosotros los mantendremos vivos como una luz en nuestra memoria". Esta frase resume el espíritu del monumento, que busca mantener viva la memoria de quienes dieron todo cuando el miedo era la única constante en el país.
Críticas al sistema de salud en medio del homenaje
Paralelamente a este acto de reconocimiento, han surgido voces críticas hacia el manejo del sistema de salud colombiano. En la misma sección de cartas al director, varios lectores expresaron su indignación por las declaraciones del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, y del presidente Gustavo Petro, respecto al fallecimiento del niño Kevin Acosta.
El menor, quien padecía hemofilia, falleció debido a una hemorragia cerebral provocada por un pequeño accidente en bicicleta. Según las cartas publicadas, la Nueva EPS había suspendido desde hacía dos meses la entrega de un medicamento esencial para tratar esta enfermedad huérfana, lo que habría contribuido directamente a su deceso.
Declaraciones polémicas de autoridades
Lo que más ha generado controversia son las declaraciones de las autoridades sanitarias, quienes según los lectores culparon a la madre del niño por permitirle montar en bicicleta, en lugar de reconocer las fallas del sistema de salud. Una de las cartas señala: "Cómo así que, según el ministro de Salud, la culpable del fallecimiento del niño Kevin Acosta es su madre por permitirle montar en bicicleta".
Esta no sería la primera salida en falso del ministro Jaramillo, según los lectores. Anteriormente, habría respondido con la frase "los ricos también lloran" cuando el director de un hospital lo llamó llorando por la falta de recursos para pagar al personal y atender pacientes. Estas situaciones han llevado a los ciudadanos a cuestionar: "¿En manos de quién está la salud de los colombianos?".
El dolor de una madre y las fallas del sistema
Ilse Bartels, otra lectora, relata en su carta cómo la madre de Kevin, "llorando, porque los pobres también lloran", expresó con toda razón que las autoridades "no sienten nada". La mujer habría pasado más de dos meses rogando por la medicina para su hijo, suplicándole a un sistema de salud que, según ella, está siendo destruido por los cambios implementados.
Estas cartas contrastan marcadamente con el tono de gratitud y reconocimiento del monumento Umbral, evidenciando las dos caras de la realidad sanitaria colombiana: por un lado, el homenaje a quienes dieron su vida en servicio, y por otro, las críticas a un sistema que sigue presentando graves deficiencias en la atención a pacientes con enfermedades crónicas y huérfanas.
Mientras el monumento se convierte en un símbolo de memoria y agradecimiento permanente, las voces críticas continúan exigiendo mejoras concretas en un sistema de salud que, según los lectores, necesita urgentemente ser fortalecido para evitar más tragedias como la del pequeño Kevin Acosta.



