El artista que desentraña el alma literaria a través del lente
Daniel Mordzinski, nacido en Buenos Aires en 1960, inició su extraordinaria travesía fotográfica a los dieciocho años al retratar a Jorge Luis Borges, experiencia que describe como "entrar a un laberinto del que aún descubre nuevos pasadizos y senderos inagotables". Durante más de cuatro décadas, ha sido el creador detrás de incontables retratos de escritores en todo el mundo, transformando cada imagen en una radiografía íntima de sus obsesiones y un espejo secreto de sus almas.
La filosofía detrás del click: confianza sobre técnica
Mordzinski, fotógrafo oficial del Hay Festival Cartagena durante veinte años, posee una mirada que siempre encuentra lo inesperado. Su método desafía convenciones: "No creo que la búsqueda del mejor retrato pase por temas de simetría o belleza", afirma. Para él, el verdadero arte fotográfico reside en la confianza mutua y el interés auténtico del fotógrafo por el retratado.
El artista reivindica la importancia del antes y después del click, esos momentos de invisibilidad que generan un halo de empatía y respeto. "Le pido disculpas a mi admirado Henri Cartier-Bresson, pero para mí el 'instante decisivo' siempre precede al acto fotográfico", revela Mordzinski, destacando que sin esa conexión humana, incluso la técnica más depurada carece de chispa creativa.
Encuentros con titanes literarios: García Márquez y Vargas Llosa
En 2010, en Cartagena de Indias, Mordzinski fotografió a Gabriel García Márquez sentado al borde de su cama en la casa de San Diego. Poco después, retrató a Mario Vargas Llosa escribiendo sobre su cama en el hotel Santa Clara. Dos monstruos de la literatura, cada uno en la soledad de sus habitaciones, distanciados para siempre pero unidos por su vocación total hacia la novela.
Al reflexionar sobre estas experiencias, Mordzinski comparte: "Sentí alegría, vértigo. Respeto. Fue un intento de adentrarme en la intimidad del autor para transmitir emociones". Destaca que ambos escritores navegaron el mismo río creativo que desemboca en el océano de la lengua española convertida en territorio infinito, a pesar de que sus aguas se separaron en algún punto del camino.
Reconocimientos y proyectos recientes
El 2024 trajo dos noticias excepcionales para Mordzinski:
- Obtuvo la residencia de escritura en la Casa Estudio Cien en Ciudad de México, donde García Márquez escribió Cien años de soledad.
- En febrero de 2025, recibió el Premio de la Cátedra Mario Vargas Llosa, galardón dedicado a la trayectoria vital de un autor.
Estos reconocimientos coinciden con importantes publicaciones: "Vargas Llosa. El escribidor y la vida", que sintetiza tres décadas de imágenes con el escritor, y "Silvio Rodríguez, diario de un trovador", un recorrido visual de 143 imágenes capturadas durante diez años que explora la vida del cantautor cubano.
Epifanías fotográficas en Cartagena
Mordzinski ha creado momentos mágicos durante sus sesiones en la ciudad amurallada:
- A Irene Vallejo, vestida de rojo, la hizo subir a las murallas con un paño negro que se elevó con el viento del mar en un instante milagroso.
- Llevó a Javier Cercas a una antigua caballeriza del Cerro de San Lázaro, donde el escritor medita entre caballos que pastan.
- Al premio Nobel Abdulrazak Gurnah lo acompañó a ver el mar recostado en una garita de la muralla.
- Invirtó a Chimamanda Ngozi Adichie a bailar champeta en el barrio Nelson Mandela.
- Metió a Salman Rushdie en una tina del hotel Santa Teresa mientras comía uvas.
Actualmente, Mordzinski se encuentra inmerso en múltiples iniciativas, aprovechando la serenidad de la Casa Estudio Cien para desarrollar un nuevo proyecto editorial que espera publicar próximamente, continuando su labor de dibujar la literatura con su lente único y empático.



