Novela histórica de William Vega Fernández rescata el esplendor de Barbacoas
Novela rescata el esplendor de Barbacoas, antiguo emporio de oro

Una joya literaria que revive el esplendor de Barbacoas

El escritor William Vega Fernández, nacido en Buenaventura en 1959, acaba de completar una novela histórica profundamente marcada por el amor y dedicada a Barbacoas, aquel puerto fluvial que en otros tiempos fue un verdadero emporio de oro y riqueza. La obra, titulada 'Cenizas doradas', será presentada oficialmente el próximo jueves 23 de abril en la Biblioteca Departamental, a partir de las siete de la noche.

Recuperando la memoria de Santa María de la Nueva Toledo

La novela rescata los mitos que siempre han rodeado a Santa María de la Nueva Toledo de las Barbacoas, nombre original de esta villa enclavada en medio de la selva. Vega Fernández enriquece estos relatos con nombres propios y apellidos reales de lo que durante mucho tiempo constituyó una peculiar 'aristocracia mestiza'. Muchos de los mineros adinerados de la región enviaban a sus hijos a estudiar a Europa, importaban pianos alemanes y llegaban al extremo del derroche, como lo denominó Tomás Cipriano de Mosquera, hasta el punto de esparcir polvo de oro sobre sus alimentos y sobre sus difuntos.

El autor revela una verdad histórica poco conocida: mientras tradicionalmente se ha afirmado que las damas barbacoanas contribuyeron voluntariamente con sus alhajas a la causa independentista, la investigación de Vega Fernández demuestra que en realidad fue una imposición que llegó incluso a despojar de oro y pedrería a la imagen de la Virgen de Atocha, patrona de Barbacoas.

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El paisaje humano y natural como protagonista

La narrativa fluye por las aguas del Telembí y el Guaguí, presentando imágenes evocadoras de fiestas patronales, celebraciones navideñas y banquetes campiranos en esa tierra de orfebres que durante siglos perfeccionaron la técnica de la filigrana -el arte de tejer joyas con hilos de oro- conocimiento que también se desarrolló en Mompox.

El autor incluye en su obra referencias a personajes históricos como los Isidoros, miembros de una logia local. El término 'Isidoro' designaba a quienes habían sido traídos al mundo por la 'Mama Isidora', una partera negra hija de esclavizados que alcanzó un estatus social tan elevado que llegó a declarar: 'ya dejé de ser negra, el oro todo lo cambia'. Isidora era famosa por su casa de madera con balcón y dos escaleras separadas: una para los mineros blancos y otra reservada a los descendientes de esclavos.

Una prosa trabajada como filigrana literaria

'Cenizas doradas' está narrada con una prosa rica y poética, cuidadosamente pulida, donde desaparece todo rastro de retórica superficial. El autor parece haber dedicado todo su tiempo a esculpir una joya literaria con la misma meticulosidad que los orfebres de Barbacoas trabajaban el oro. La novela incluye múltiples homenajes a amigos del escritor, como el sacerdote Baudilio Demóstenes Revelo Hurtado y Manosalva, y tiene como uno de sus protagonistas a un personaje libertario, cronista y enamorado llamado Medardo.

El periodista y escritor Medardo Arias Satizábal, autor de esta reseña, destaca cómo la obra captura la esencia de un territorio donde 'la ribera de los ríos exhala al atardecer fragancias de vainilla', creando una experiencia sensorial que trasciende la mera narración histórica.

El contexto del autor

Medardo Arias Satizábal, reconocido periodista, novelista y poeta colombiano, recibió en 1982 el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría Mejor Investigación. Ha sido honrado en tres ocasiones con el Premio Alfonso Bonilla Aragón de la Alcaldía de Cali, obtuvo el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia en 1987, y en 2017 recibió el Premio Internacional de Literaturas Africanas en Madrid, España.

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