Un retiro campestre entre filosofía y poesía con Pablus Gallinazo
El pasado fin de semana, en las montañas cercanas a San Francisco de Sales, un pintoresco pueblo de la provincia del Gualivá en Cundinamarca, se desarrolló un encuentro extraordinario entre amigos. Carlos Iván Mantilla recibió la visita del reconocido cantautor santandereano Pablus Gallinazo, acompañado de su esposa Tita, en lo que describió como su "santuario del colibrí", un espacio campestre donde el gorgojeo de los pájaros y el murmullo del agua crean una sinfonía natural.
Diálogos que trascendieron el tiempo y la política
Durante tres días, la pareja y su anfitrión se sumergieron en conversaciones profundas que ignoraron deliberadamente el ruido político contemporáneo. Figuras como Petro, Uribe, Maduro, Putin, Trump, Netanyahu y los ayatolás fueron "desaparecidas de la faz de la tierra" en sus diálogos, dando paso a temas universales y humanos.
Rodeados de libros y en compañía de los perros de Mantilla, exploraron temas como:
- La libertad, la conciencia y la compasión
- La paz, los amores y las ilusiones humanas
- La amistad y los sentimientos más profundos del ser
- Los astros, la luna, el sol, el aire y el agua
De la ciencia a la espiritualidad: un viaje intelectual
Las charlas también abordaron teorías científicas complejas y a sus autores más destacados. Desde Lemaitre y Planck hasta Einstein, Penrose y Hawkins, revisaron conceptos como los Agujeros Negros y el Big Bang. Notaron la paradoja de cómo muchos de estos genios, al final de sus vidas, terminaron atribuyendo la creación del universo a un poder superior, "cediendo a regañadientes el crédito a Dios omnipotente".
Recuerdos literarios y aclaraciones sobre el nadaísmo
El encuentro incluyó un emotivo repaso por la correspondencia y entrevistas del fallecido Hugo Mantilla, con quien Pablus compartía estima mutua a pesar de diferencias ideológicas. También surgieron comparaciones entre Borges y Neruda, y referencias a Stefan Zweig.
Un momento particularmente significativo fue cuando Pablus Gallinazo aclaró su relación con el movimiento nadaista. Aunque ganó el primer premio del concurso nadaista con su novela "La Pequeña Hermana" y recibió elogios de Gonzalo Arango, el cantautor fue enfático:
"¡Lo mío ha sido y seguirá siendo la canción protesta!"
Recordó con afecto a figuras como Fernando González, Gonzalo Arango, Eduardo Escobar, Jaime Jaramillo (X-504), Amílcar Osorio y Elmo Valencia, pero insistió: "Nunca me consideré un nadaista y hoy mucho menos".
Una despedida entre café, flores y música por venir
Al amanecer del lunes, con la partida inminente, los amigos descendieron lentamente hacia el pueblo, acompañados por la suave brisa que acariciaba el paisaje. Un café, una flor para mascar y un fuerte abrazo marcaron la despedida, con el deseo de "Buen camino, Pablus, Dios les cuide".
El cantautor regresaba a reunirse con sus guitarras, listo para continuar cantándole a la vida, mientras su anfitrión conservaba el eco de tres días donde la poesía, la filosofía y la amistad habían rendido homenaje a la belleza de existir.



