Un político en el mundo literario: la novela de Roy Barreras
Inicialmente, mostré escepticismo hacia Te llamaré Kennedy, la novela recientemente publicada por el precandidato presidencial Roy Barreras. Por prejuicio, dudaba que un político con una agenda tan cargada pudiera dedicar tiempo a la creación literaria. Durante el lanzamiento en la librería Matorral, Barreras afirmó que Fernando Denis es el mejor poeta vivo de Colombia y que Juan Gabriel Vásquez ganará el Nobel, declaraciones que, empezando por los propios interesados, resultan difíciles de tomar en serio.
Entre la autobiografía y la ficción
Aunque Roy insiste en que Te llamaré Kennedy no es una autobiografía sino un libro de autoficción, en realidad se trata de una autobiografía retocada con elementos ficticios. El protagonista se llama Roy, como el autor; la madre se llama Nelly, idéntico al nombre de la progenitora de Barreras; y los eventos narrados coinciden con los aspectos que él enfatiza en su vida pública.
La historia describe a un niño pobre, no reconocido por su padre, criado con esfuerzo por su madre, nieto de un liberal asesinado durante La Violencia. Es el único entre sus amigos del barrio Las Cruces que logra ingresar a la universidad pública y graduarse, trabajando como taxista y panadero para financiar sus estudios. "Roy era distinto y era igual a ellos porque también era hijo de madre soltera y nieto del desplazamiento violento. La diferencia estaba en que Nelly, madre, la sobreviviente de la orfandad y del abandono, lo subió en un tren distinto", se lee en el texto.
Un acto de campaña electoral
Durante la presentación, Roy intentó separar su labor literaria de su actividad política. Sin embargo, en el caso de este libro, eso no es posible. Su publicación en plena época electoral constituye un claro acto de campaña. El retrato que Te llamaré Kennedy busca construir es el de un héroe humilde destinado a redimir a su pueblo contra viento y marea, un médico que renuncia a su profesión para dedicarse a sanar a la sociedad.
Ese carácter mesiánico se evidencia desde el vaticinio que su madre le formula horas antes de parirlo, supuestamente el mismo día en que asesinan a John F. Kennedy: "un presidente ha muerto, pero hoy nacerá otro", hasta la última conversación que sostiene con ella: "A tu abuelo no le quedaba nada grande, hijo, si hubiera podido estudiar, si hubiera nacido en esta época, habría sido alcalde o presidente, y tú lo llevas en la sangre. ¡A ti tampoco te queda grande nada! Por eso quise llamarte Kennedy".
Comparaciones y sorpresas literarias
Esta creencia en el destino lo comparte Roy con otro candidato, Abelardo de la Espriella, quien declaró que no podía escapar de su llamado político. Aunque ambas figuras exhiben rasgos de megalomanía, el relato de Barreras es menos ominoso. Se presenta como un heredero de la violencia que pretende construir la paz, no como un adversario agresivo.
Te llamaré Kennedy termina cuando Roy decide no ejercer más la medicina y, tras ver un cartel del líder asesinado Luis Carlos Galán con el lema "Ahora o nunca", busca a su madre para comunicarle su determinación. La novela no aborda lo que vino después: el surgimiento de un político astuto y adaptable. Esa parte queda pendiente.
Dicho esto, debo reconocer que Te llamaré Kennedy me sorprendió gratamente. Es un libro bien concebido y desarrollado. A excepción de los diálogos, que a veces flaquean, los recursos narrativos funcionan, creando personajes alrededor de Roy y mostrando su entorno en el barrio Las Cruces y la Universidad Nacional. El autor conoce su tema, lo ha vivido, y no falsea la realidad al hablar de pobreza, despojo y muerte en la historia de Colombia.
Reflexiones finales
No recomendaré votar por Roy Barreras, pero si me preguntan, diría que vale la pena leer esta memoria novelada de un actor clave en la tragicomedia nacional del presente siglo. Mostrándose seguro de su triunfo electoral, él ha dicho que, por estar entregado a gobernar el país, durante los próximos cuatro años no podrá escribir. No le será fácil salirse con la suya. Primero, deberá vencer en la consulta a Daniel Quintero, el "David Copperfield paisa". De no lograrlo, le deseo un promisorio retorno a las huestes de la creación literaria.



