La sabiduría auténtica reside en la gente sencilla, no en las redes sociales
En una época dominada por la información digital y las múltiples voces que circulan en internet, el columnista Miky Calero plantea una reflexión profunda sobre dónde encontrar la verdadera sabiduría. A través de su experiencia personal, Calero destaca cómo las personas más humildes y alejadas de los títulos académicos poseen una comprensión de la vida que muchos buscan en vano en las redes sociales.
Ejemplos de sabiduría en la cotidianidad
Calero relata cómo, en sus columnas anteriores, ha encontrado numerosos casos de sabiduría entre individuos de vidas sencillas. Personas felices sin poseer bienes materiales abundantes, que trabajan con amor y demuestran una paciencia ejemplar. Estas personas arrastran una sabiduría ancestral que les permite vivir plenamente sin depender de consultas constantes en plataformas digitales, donde la información suele ser contradictoria y efímera.
Un caso particularmente significativo es el de Richard, un venezolano que comenzó como obrero raso en una construcción y, gracias a su disposición y paciencia, ascendió a maestro de obra. "Sin chistar, hacía cualquier función en la obra", recuerda Calero, quien destaca cómo Richard se convirtió no solo en el director del proyecto, sino también en su maestro espiritual. Hoy, son grandes amigos, y Richard mantiene la costumbre de enviar mensajes matutinos deseándole lo mejor, una práctica que Calero describe como inspiradora.
Contraste entre la vida sencilla y la complejidad urbana
El columnista menciona a otros amigos como Diego, Saúl y Cecilia, quienes viven contentos sin las complicaciones que a menudo afectan a quienes tienen más estudios o provienen de familias acomodadas. Calero advierte sobre la migración de jóvenes del campo a la ciudad, donde pierden su conexión con la tierra y pueden caer en adicciones a las redes sociales, ansiedad y depresión. Este fenómeno, según él, reduce el número de personas que poseen esa sabiduría natural y sencilla.
La reflexión central de Calero es un llamado a la precaución: "tengamos mucho cuidado de creer todo lo que se nos dice en las múltiples ‘sabidurías’ que hay en el sistema". En su lugar, propone vivir más en contacto con la naturaleza, aprender a respetarse y valorarse, y buscar enseñanzas en la gente humilde, incluso en aquellos que viven en la calle. "La vida entre más sencilla, más fácil de vivirla", afirma, subrayando que la felicidad no depende de posesiones materiales.
Una recomendación cinematográfica para la reflexión
Como posdata, Calero recomienda la película de Netflix "Tan distinto como yo", que narra la historia real de una pareja adinerada al borde de la separación cuya vida cambia al conocer a una habitante de la calle. Esta cinta, según el columnista, sensibiliza y fomenta la compasión, ilustrando el mensaje de que la sabiduría verdadera surge de respetar las diferencias y acoger a los demás sin prejuicios.
Miky Calero, profesional de la fotografía formado en el Art Institute de Fort Lauderdale y colaborador del diario El País desde 2008, cierra su columna con un deseo: "Ojalá algún día podamos volver a lo básico", donde la sabiduría se base en el respeto mutuo y la solidaridad. Su mensaje invita a reevaluar nuestras fuentes de conocimiento y a valorar las lecciones que ofrece la vida sencilla y la conexión con la naturaleza.