Rifirrafe entre salseros del Pacífico por derechos de canción exitosa
El mundo de la salsa colombiana, especialmente aquella con raíces en la región del Pacífico, se encuentra conmocionado por una disputa pública entre dos de sus figuras más reconocidas: Alexis Lozano, fundador de la legendaria Orquesta Guayacán, y Octavio Panesso, director del exitoso Grupo Saboreo.
La canción en el centro de la controversia
El origen del conflicto se encuentra en la reconocida canción 'La vamo' a tumbar', interpretada por el Grupo Saboreo, que ha generado una polémica financiera y creativa entre ambos músicos. Las redes sociales se han convertido en el escenario principal donde intercambian acusaciones sobre presuntos incumplimientos en los pagos correspondientes a la participación en este éxito musical.
Las acusaciones de Alexis Lozano
Por un lado, Alexis Lozano sostiene con firmeza que tuvo una participación fundamental en la composición y producción del tema, aportando su conocimiento como arreglista, orquestador y productor. En declaraciones contundentes, el músico relató: "Esa persona que vino a pedir el favor de que lo apoyara se llama Octavio Panesso, y yo le atendí, hicimos una sociedad de hecho, éramos socios, amigos, supuestamente, 'los chocoanos'".
Lozano afirma que, pese a los acuerdos iniciales y al éxito comercial que alcanzó la canción, nunca recibió la retribución económica que esperaba por su contribución creativa. "Cuando la cosa se volvió un éxito, ese hombre se volvió mi peor enemigo", aseguró el reconocido director musical, quien además mencionó tener pruebas documentales de su participación no remunerada.
La defensa de Octavio Panesso
Frente a estas acusaciones, Octavio Panesso, director del Grupo Saboreo, ha presentado una versión completamente diferente de los hechos. El músico rechaza categóricamente las afirmaciones de Lozano y asegura que el pago correspondiente sí se realizó de manera formal.
"Formalmente le pagamos; se le pagó en la Secretaría de Cultura su plata común y corriente, de lo cual yo soy testigo", declaró Panesso, quien expresó sorpresa por las acusaciones públicas. "Si lo robaron a él, fue otra persona o quién sabe qué, porque yo no tuve nada que ver a nivel económico con ese trabajo", añadió el director del grupo musical.
Otras tensiones entre los artistas
La disputa no se limita únicamente a los pagos por la canción. Panesso también mencionó episodios adicionales que han generado fricción entre ambos, incluyendo la gestión de presentaciones musicales sin su conocimiento, pese a que el Grupo Saboreo está legalmente registrado a su nombre.
El director narró cómo descubrió que se estaban organizando contratos para presentaciones en Buenaventura sin su autorización, situación que finalmente se resolvió a su favor cuando los organizadores contactaron directamente con él para formalizar los acuerdos.
Un conflicto sin resolución inmediata
Hasta el momento, ninguno de los dos artistas ha indicado si buscará soluciones legales o algún tipo de conciliación para resolver esta disputa. La controversia permanece activa en el ámbito público, generando divisiones entre seguidores de ambos músicos y poniendo en evidencia las complejidades detrás de las colaboraciones artísticas en la industria musical colombiana.
Esta situación representa un momento amargo para la tradición salsera del Pacífico colombiano, que históricamente ha unido a talentosos músicos y bailarines alrededor de ritmos que han trascendido fronteras. La resolución de este conflicto podría establecer precedentes importantes para futuras colaboraciones en el género.



