La ciencia abusada: Wasserman alerta sobre el uso indebido del término en discursos públicos
En una reflexión profunda sobre el estado actual del discurso público, el columnista Moisés Wasserman propone implícitamente un nuevo mandamiento: "No usarás la palabra ciencia en vano". Esta advertencia no surge de un fundamentalismo científico, sino de la observación de cómo la expresión "lo dice la ciencia" se ha convertido en un recurso fácil para cerrar debates sin argumentación sólida.
La verdadera esencia del método científico
Wasserman subraya que la ciencia auténtica se caracteriza precisamente por lo contrario a la certeza absoluta: la duda sistemática, la discusión permanente y la argumentación rigurosa. El columnista señala con preocupación cómo esta frase se repite indiscriminadamente en medios de comunicación, noticieros e incluso en alocuciones presidenciales, a menudo seguida de afirmaciones pseudocientíficas o comerciales.
"Si me pidieran un indicio para saber si quien habla es un científico serio, les diría que la primera señal de seriedad es tartamudear", afirma Wasserman, destacando que la verdadera actitud científica implica reconocer limitaciones y matices.
El peligro de las escuelas de pensamiento cerradas
El análisis se profundiza al examinar cómo en ciencias sociales, la adscripción a escuelas de pensamiento puede convertirse en un obstáculo epistemológico. Wasserman advierte que cuando una escuela se transforma en identidad profesional y personal, sus seguidores pueden volverse incapaces de considerar evidencias contrarias a sus postulados.
Este fenómeno se ve reforzado por dinámicas comunitarias donde la validación de pares y estudiantes consolida posiciones, incluso cuando estas contienen errores. "Asomarse a las evidencias que presenta una escuela diferente puede ser una operación traumática", observa el columnista.
El caso específico de la economía y la política
Wasserman analiza críticamente un reciente comentario del presidente Gustavo Petro sobre economistas, donde el mandatario diferenciaba entre economía y "crematística" (término aristotélico para la acumulación de dinero). El columnista cuestiona este argumento, señalando que mucha agua ha pasado bajo los puentes desde Aristóteles y que las categorías del filósofo griego respondían a contextos históricos muy diferentes.
Más allá del caso específico, Wasserman enfatiza un principio fundamental: ver la realidad es más importante que ser fiel a cualquier escuela de pensamiento. Para ilustrar este punto, cita al escritor de ciencia ficción Philip K. Dick: "la realidad es aquella situación que no desaparece cuando dejas de creer en ella".
Los pilares del consenso científico genuino
El columnista enumera los factores que permiten a una comunidad científica alcanzar consensos válidos:
- Revisión cuidadosa por pares expertos
- Transparencia total en métodos y datos
- Diálogo permanente en universidades y academias
- Escrutinio riguroso de posibles intereses ajenos a la búsqueda de verdad
Wasserman contrasta este proceso meticuloso con el uso superficial del término "ciencia" como arma retórica, destacando que incluso en temas con relativo consenso como las causas del cambio climático, persisten importantes debates sobre soluciones y medidas específicas.
La columna concluye con una defensa del escepticismo saludable y el debate informado como antídotos contra el dogmatismo disfrazado de ciencia, recordando que el conocimiento científico genuino avanza precisamente cuestionando lo establecido y considerando perspectivas diversas.



