La Gran Feria Artesanal del Caribe, conocida como AMA, se prepara para abrir sus puertas entre el 14 y el 17 de mayo en el Centro de Eventos Puerta de Oro de Barranquilla, con una ambiciosa meta económica que supera los $1.500 millones en ventas. Este evento, organizado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo junto con el Fondo Nacional de Turismo (Fontur), espera congregar a cerca de 1.000 artesanos colombianos y más de 12.000 visitantes nacionales e internacionales.
Un impulso para la artesanía colombiana
La segunda edición de AMA contará con la participación de 125 marcas nacionales en categorías como diseño, decoración, arte, bienestar, gastronomía y productos infantiles. Además, se espera la presencia de 12 compradores extranjeros interesados en la oferta artesanal y de diseño del país. El evento busca conectar a artesanos, diseñadores, compradores y consumidores en un espacio comercial que también funcionará como plataforma cultural y turística para la región Caribe.
La feria llega en un momento en que las artesanías colombianas han ganado terreno en mercados internacionales. Productos como sombreros, pañoletas, vajillas, jarrones, vestidos y piezas decorativas han ingresado a vitrinas comerciales en Europa, Asia y Norteamérica, combinando tradición manual con diseño contemporáneo. Cada pieza conserva técnicas ancestrales y materiales propios de las regiones donde se elaboran, lo que ha abierto oportunidades comerciales para artesanos y marcas nacionales.
Impacto económico y turístico
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, destacó la importancia de la feria: "AMA es un escenario que visibiliza el talento de nuestros artesanos y diseñadores, posicionando a la región y al país como referentes internacionales de creatividad, lujo y patrimonio cultural. Además, se convierte en una plataforma para atraer turistas y honrar nuestra identidad".
Los organizadores esperan que la llegada de visitantes y compradores internacionales genere un impacto económico significativo en hotelería, gastronomía, transporte y comercio local durante los cuatro días del evento. La edición anterior registró ventas superiores a los $1.250 millones y benefició a cerca de 800 artesanos. Para este año, las proyecciones apuntan a superar esas cifras gracias a una mayor participación de marcas y compradores internacionales.
Apoyo institucional y curaduría
El evento contará con el respaldo de siete gobernaciones, que apoyarán iniciativas de emprendimientos creativos y proyectos productivos regionales. La participación de compradores internacionales se centrará en identificar productos con potencial de exportación y establecer nuevas alianzas comerciales. La curaduría de las marcas estuvo a cargo de figuras del diseño y la moda como Francesca Miranda, Mane Mendoza, Elsa Gutiérrez de Piñeres, Marcela Cure, Tomás Vera y Alex Agudelo.
Un espacio para la tradición y el diseño
La feria estará abierta al público general, ofreciendo un recorrido que combina exhibiciones comerciales con espacios que resaltan la identidad cultural del Caribe colombiano. Las marcas participantes trabajan con comunidades artesanales en procesos de creación compartida, donde convergen técnicas tradicionales y conceptos contemporáneos. Cada pieza representa una cadena productiva que involucra talleres familiares, asociaciones comunitarias y emprendimientos regionales.
Durante cuatro días, Barranquilla se convertirá en el epicentro de la industria artesanal colombiana, un sector que continúa ampliando su participación en mercados internacionales y busca consolidarse como fuente de ingresos para cientos de comunidades vinculadas al trabajo manual y al diseño.



