Joaquín del Paso presenta 'El jardín que soñamos' en Berlinale: intimidad y migración
Del Paso en Berlinale: 'El jardín que soñamos' explora migración

Joaquín del Paso presenta 'El jardín que soñamos' en el Festival de Berlín

En el emblemático Berlinale Palast, durante el vibrante pulso del festival, el director mexicano Joaquín del Paso conversó sobre El jardín que soñamos, su tercer largometraje que marca un giro significativo hacia la intimidad cinematográfica. Del Paso, conocido anteriormente por un cine coral y satírico como Maquinaria Panamericana y El hoyo en la cerca, donde exploraba sistemas de control laborales, educativos y sociales, ahora decide enfocarse en un cuadro más reducido: una familia, un bosque y una economía ilegal que se impone mediante la fuerza y el miedo.

La historia de Esther y Junior: migración y resistencia

El jardín que soñamos sigue a Esther y Junior, una pareja haitiana que migra hacia el norte junto a sus hijas pequeñas, Flor y Aisha, en busca de una vida mejor. En México, llegan a un bosque remoto marcado por la tala ilegal, donde el trabajo, la vigilancia y la precariedad reconfiguran su vida cotidiana y el paisaje mismo. Mientras Junior carga con el peso de su pasado y la familia intenta encontrar su lugar en un entorno hostil, Esther se convierte en el ancla moral y de cuidado, sosteniendo a todos con pequeños gestos y afanes, incluso cuando todo parece desmoronarse.

En ese mismo bosque, rodeados por mariposas monarca, encuentran un refugio fugaz—un "jardín" posible—construido con ternura y resistencia, aunque este sueño se asemeje más a una promesa tramposa que a una llegada cálida. La película entrelaza la migración humana hacia el norte con la migración natural de las mariposas monarca hacia el sur, creando una metáfora poderosa sobre la búsqueda de calor, refugio y seguridad.

Del Paso sobre el cambio hacia la intimidad

Al preguntarle sobre su transición desde películas satíricas y corales hacia esta obra más íntima y familiar, Del Paso explicó: "Mis dos primeras películas hablaban de sistemas que nos gobiernan o nos controlan. En El jardín que soñamos quise acotar la historia a una familia y acercarme a esos temas desde un lugar más íntimo y emocional. La idea fue no abandonar lo político, sino entrar por otra puerta."

Sobre la metáfora de las mariposas monarca, el director detalló: "La monarca migra de Canadá a México cada invierno. Es un fenómeno impresionante donde varias generaciones comparten información sobre a dónde volver. Todo surge de una necesidad básica: calor, refugio, alimento, agua. En la migración haitiana también existe una necesidad: la búsqueda de seguridad, paz y una vida posible. Para mí era evidente unir esas dos líneas en un lugar donde se cruzan."

Evitar la explotación emocional y encontrar equilibrio

Del Paso destacó su esfuerzo por evitar convertir el dolor del sur global en mercancía emocional para festivales: "La película juega con la expectativa de que todo se va a romper. Cuando uno cree que 'ya fue', la historia respira y vuelve a levantarse. Busqué que, incluso en la oscuridad, hubiera bocanadas de esperanza que empujaran a los personajes y al espectador a seguir adelante."

En cuanto al diseño sonoro y la ambientación, el director explicó: "Fue un trabajo fino. Hay poca música y un diseño sonoro muy sugestivo. Todo vive dentro de la película. Queríamos que el espectador sintiera que camina sobre un terreno pantanoso, sin flechas que indiquen lo que viene."

Complejidad y ética en la representación

La película también aborda temas como la doble moral en la tala ilegal, mostrando personajes complejos en lugar de maniqueos. Del Paso comentó: "Me interesaba escapar del maniqueísmo. Quería que ese personaje tuviera un momento para expresar su inconformidad, su forma rota de estar en el mundo, mostrando cómo el daño se reproduce."

Sobre la representación de la comunidad haitiana en México, el director enfatizó la importancia de la ética y la autocrítica: "Para mí, la construcción del personaje pasa por la relación humana con los actores. Comparto con ellos mis miedos sobre cómo los estoy retratando. Ese intercambio baja la paranoia y te obliga a escuchar. Los actores y el equipo ayudan a decir cuándo 'por ahí no'."

El significado de soñar en el cine

Al cerrar la conversación, Del Paso reflexionó sobre el título de la película y el acto de soñar: "Hacer cine ya es un sueño. Estar acá, ver la película y sentir que se escucha y se ve como la quise, es una satisfacción enorme. Para mí, soñar también es imaginar mundos posibles: sostener la esperanza y la vida incluso cuando todo alrededor se cae. La ficción tiene un poder gigante, y por eso la amo."

El jardín que soñamos se presenta como una obra que combina denuncia social con profundidad emocional, ofreciendo una mirada íntima a las luchas migratorias y la resistencia humana en medio de paisajes devastados.