Manuel Drezner critica los Óscar: "Ya no premian el cine, lo domestican"
Drezner: "Los Óscar ya no premian el cine, lo domestican"

Manuel Drezner lanza una crítica contundente contra la relevancia actual de los premios Óscar

En vísperas de una nueva ceremonia de los premios cinematográficos Óscar, el analista Manuel Drezner ha planteado una reflexión profunda sobre el estado actual de estos galardones, afirmando que sobreviven únicamente por inercia histórica y han perdido por completo su esencia original.

De reconocimiento artístico a termómetro de relaciones públicas

Drezner sostiene que lo que alguna vez fue un ritual solemne para honrar al cine se ha transformado en un mecanismo que mide más las maniobras publicitarias que el verdadero talento cinematográfico. "Las películas ya no ganan el Óscar, sino que lo conquistan a fuerza de relaciones públicas", afirma el experto, destacando cómo la estatuilla ha dejado de premiar la excelencia artística genuina.

Una ceremonia que pierde audiencia y credibilidad

El analista también critica la ceremonia en sí misma, señalando que dura demasiado tiempo y se toma con una seriedad que roza lo cómico, especialmente frente a una audiencia que decrece consistentemente año tras año. Esta disminución en el interés del público, según Drezner, es un indicador claro de que algo fundamental está fallando en la propuesta de los Óscar.

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Paradójicamente, Drezner reconoce que los premios siguen siendo influyentes, pero no por su credibilidad artística actual, sino por la inercia histórica que arrastran. "Es un premio que importa porque siempre importó", explica, describiéndolo como un eco de un Hollywood que ya no existe.

La farsa de la renovación superficial

El experto cinematográfico señala que, aunque la Academia simula procesos de renovación mediante cambios en las reglas, ampliación de categorías e incorporación de diversidad en el reglamento, el resultado final sigue siendo el mismo: decisiones timoratas tomadas principalmente para evitar titulares incómodos en los medios.

"El Óscar ya no celebra el cine; lo domestica", afirma Drezner con contundencia, sugiriendo que el verdadero cine arriesgado e innovador suele quedarse fuera de estas premiaciones, mientras la industria se aplaude a sí misma en una ceremonia cada vez más desconectada de la realidad artística.

Un llamado a crear nuevas alternativas

Ante este panorama, Manuel Drezner hace un llamado enfático a la creación de un nuevo galardón cinematográfico que premie genuinamente a las películas que representan al cine como arte, en lugar de perpetuar lo que él describe como "esa farsa en que se han convertido los Óscar".

La crítica de Drezner llega en un momento crucial, justo cuando la industria cinematográfica mundial se prepara para otra edición de estos premios, planteando preguntas incómodas sobre su verdadero valor y relevancia en el panorama cultural contemporáneo.

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