Entre las risas del auditorio, el director neozelandés Peter Jackson desveló en el Festival de Cannes algunos de los pequeños secretos de la saga que le dio éxito mundial y 17 premios Óscar. Durante una charla con el público, un día después de recibir la Palma de Oro del festival, Jackson compartió anécdotas y reflexiones sobre su obra más emblemática.
La inconsciencia como motor creativo
Jackson confesó que la industria cinematográfica de Nueva Zelanda nunca había emprendido un proyecto de tal magnitud. "Probablemente éramos un poco inconscientes, no teníamos miedo y lo abordamos desde la inocencia. Seguramente, si hubiéramos sabido lo que nos esperaba, no lo habríamos hecho", relató el cineasta ante una sala llena, donde se encontraba Elijah Wood, el protagonista de la saga en su papel de Frodo.
El director explicó que cada día conducía hasta los estudios pensando en cómo hacer las cosas. "Al llegar, todo el mundo me miraba y yo simulaba saber lo que tenía que hacer, pero en realidad no tenía ni idea", dijo. Su estrategia era hablar con sus colaboradores, quienes le daban ideas de las que él se apropiaba. "Nunca decía: 'ayudadme, no sé cómo hacerlo', pero me apoyé mucho en mis colaboraciones; en realidad, les robé las ideas".
Jackson destacó la alegría y energía que le transmitió Elijah Wood durante todo el proceso. "Elijah siempre estaba contento... su energía optimista me ayudó mucho", afirmó. Finalmente, logró completar un proyecto que había iniciado tras ver la película animada basada en los libros de J.R.R. Tolkien.
La conexión con The Beatles y Stanley Kubrick
Jackson recordó las dificultades para obtener los derechos de la obra de Tolkien, los cuales consiguió con la intermediación del productor Harvey Weinstein. Este proyecto, según mencionó, había rondado anteriormente por la cabeza de Stanley Kubrick. En 1968, tras terminar '2001: Una odisea del espacio', Kubrick contactó a los Beatles para que interpretaran a los personajes principales e incluso habló con John Lennon, pero finalmente consideró que eran "unos libros imposibles de filmar porque si se intentaba hacer algo realista, se parecería a 'Jason y los argonautas'".
Irónicamente, Jackson realizó la adaptación de manera artesanal, como si se tratara de hechos reales de la historia. Además, el director neozelandés también se encargó de la serie documental 'The Beatles: Get Back' (2021). Jackson se encontró con 65 horas de grabación de la banda durante los dos años previos a su separación en 1970. Aunque se suponía que había sido un periodo complicado, Jackson descubrió algo mucho más divertido. "Yo no quería ver 65 horas de película sobre los Beatles, pero empecé a verlo y me reí mucho", dijo. Al ver esas imágenes, se dio cuenta de que todo había sido muy diferente a lo que nos habían contado, por lo que decidió hacer el filme. 'Let It Be' se publicó en mayo de 1970, un mes después del anuncio de la separación del grupo. "Había una especie de velo que cubría ese periodo", señaló Jackson, quien aseguró que "reeducó" a Paul McCartney, haciéndole ver que sus recuerdos quizás no eran correctos.
La inteligencia artificial y el futuro del cine
En la charla, que se alargó más de la hora y media prevista, Jackson también habló sobre el futuro del cine y amenazas como la inteligencia artificial (IA). Se mostró convencido de que la IA "va a destruir el mundo", pero no está en contra de esta tecnología en el ámbito cinematográfico. "Es solo un efecto especial. No es diferente de otros efectos especiales", afirmó. Sin embargo, subrayó la necesidad de proteger a los actores para que no se robe su imagen sin permiso. "Si se crea una réplica de IA de alguien, como Indiana Jones o cualquier otro, siempre que se hayan obtenido los derechos de la persona que se muestra, no veo ningún problema", precisó.
Jackson también expresó su incomprensión ante el hecho de que Andy Serkis, el actor detrás del personaje de Gollum, no haya podido ni pueda optar a un Óscar. "La atmósfera en estos momentos hace que un personaje generado por efectos especiales no pueda aspirar a un Óscar, lo que considero un poco injusto, porque no es una interpretación generada por el personaje sino por un ser humano", agregó.
Anécdotas y recuerdos
Hubo espacio para anécdotas, como cuando no le dejaron entrar al Palacio de Festivales de Cannes para presentar 'Mal gusto' (1987) por llevar pantalones cortos. También recordó cómo ver 'King Kong' de 1933 a los 8 o 9 años le cambió la vida y le hizo decidir que quería hacer películas como esa.



