Un thriller que trasciende fronteras: 'Aún es de noche en Caracas'
En el corazón de una ciudad en colapso, Adelaida, interpretada por la talentosa Natalia Reyes, enfrenta la pérdida de su madre y la desolación de quedarse sin hogar. Este es el punto de partida de 'Aún es de noche en Caracas', un thriller de supervivencia que convierte una narrativa profundamente venezolana en una historia universal sobre la resistencia humana. Dirigida por la venezolana Mariana Rondón y la peruana Marité Ugás, esta coproducción adapta la novela 'La hija de la española' de Karina Sainz Borgo, recreando la desintegración urbana y moral desde la perspectiva íntima de su protagonista.
Una historia con relevancia global
Natalia Reyes, la única colombiana en el elenco, destaca cómo este proyecto ha resonado a nivel internacional. "Estoy muy feliz de hacer parte de esta película, que ha recorrido el mundo en festivales y conmovido a audiencias diversas", expresó la actriz. "Se ha vuelto absolutamente relevante en un contexto de gobiernos autoritarios, donde ya no se habla de ideologías políticas, sino de humanidad, libertad, democracia y derechos humanos".
La trama sigue a Adelaida, una mujer atrapada en múltiples crisis. Tras enterrar a su madre, quien falleció de cáncer, intenta abandonar el país, pero se ve forzada a esconderse en su propio edificio cuando un grupo armado leal a la dictadura ocupa su apartamento. En una Caracas sin agua, luz, comida ni medicinas, con protestas reprimidas brutalmente, debe tomar decisiones desesperadas para sobrevivir.
"Este es el llamado de la película: ponerse en los zapatos de Adelaida y estar vigilantes de nuestra fragilidad como humanidad", agregó Reyes. "La vida puede cambiar en un instante, obligándote a tomar decisiones absurdas con tal de sobrevivir".
Universalidad y exilio en la producción
Édgar Ramírez, actor y productor de la cinta, enfatizó la naturaleza universal del relato. "Si quitamos las referencias a Caracas o Venezuela, esta historia pudo suceder en Alemania en los años 30, Irán en los 70, o Bosnia en los 90", señaló. "Habla de personas forzadas a decisiones imposibles para escapar del infierno en que se convierte su mundo".
Ramírez, venezolano exiliado, aportó una perspectiva personal al proyecto. "Como uno de los ocho millones forzados a abandonar su país, comprendo el dolor de los personajes", dijo. "El exilio implica un duelo permanente; los griegos antiguos lo consideraban la pena capital, y muchos venezolanos ahora lo entendemos mejor".
Rodaje en el exilio y memoria viva
La película, que aborda el exilio, fue grabada mayormente en México, con escenas clandestinas en Venezuela, reuniendo a actores venezolanos residentes en el país azteca. "Estábamos en México, en el exilio, y esa atmósfera de desarraigo fue muy real durante el rodaje", comentó Reyes.
La actriz observó cómo este contexto enriqueció la producción. "Muchos actores con carreras en Venezuela se reunieron en México, conmovidos de contar una historia tan personal", explicó. "Esta empatía resuena con latinoamericanos que han vivido desplazamiento, violencia o exilio, no por sueños, sino por necesidad".
El filme se concibe como un acto de memoria, manteniendo vivas experiencias que a menudo se reducen a cifras. "Dialoga con la realidad venezolana, integrando recuerdos vivos, pero con la intención de ser universal", afirmó Reyes. "No buscamos un alegato político o documental, sino describir el estado emocional de millones sometidos por un cuarto de siglo".
Con una narrativa poderosa y actuaciones conmovedoras, 'Aún es de noche en Caracas' se erige como un testimonio cinematográfico de la resistencia humana, invitando a reflexionar sobre la fragilidad de nuestros sistemas y la lucha por la dignidad en tiempos de crisis.



