Ángela Carabalí estrena 'Soñé su Nombre', documental sobre desaparición forzada de su padre
Ángela Carabalí estrena documental sobre desaparición forzada

Un hito cinematográfico desde el dolor y la memoria

El cine colombiano celebra un momento histórico con el estreno de 'Soñé su Nombre', un documental autobiográfico dirigido por Ángela Carabalí que aborda la desaparición forzada de su padre. Tras tres décadas de silencio, la cineasta vallecaucana transforma su dolor personal en una poderosa obra cinematográfica que la convierte en la primera mujer afrocolombiana en llegar a las salas comerciales del país con un largometraje documental.

Un viaje de tres décadas hacia la verdad

La película, que se proyecta en la Cinemateca La Tertulia de Cali este 21 de marzo a las 6:00 p.m., representa un viaje íntimo de reconstrucción familiar. Carabalí regresa a su infancia para recuperar la figura de su padre, Esaú Carabalí, víctima de desaparición forzada cuando ella tenía apenas ocho años. Durante años, la directora mantuvo la esperanza de su regreso, hasta que un sueño revelador en 2016 la impulsó a buscar respuestas donde solo había ausencia.

'Soñé su Nombre' ha sido reconocida en prestigiosos festivales internacionales como Hot Docs de Canadá y DOC NYC, obteniendo menciones especiales del jurado y premios como el de mejor película en el Festival de Cine de Florianópolis, Brasil. La obra cuenta con el respaldo de la Fundación Manos Visibles, organización que promueve liderazgos afro en Colombia.

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El proceso creativo: entre el dolor y la sanación

En entrevista exclusiva, Ángela Carabalí revela los desafíos emocionales y creativos detrás de su documental: 'Fue bien complejo porque al inicio no tenía la dimensión de que yo era una víctima de desaparición forzada. Descubrirme como una mujer víctima fue muy complejo', confiesa la directora.

El título de la película proviene precisamente del sueño en que su padre le pedía que lo buscara. 'Para las personas víctimas de desapariciones forzadas, el sueño tiene un lugar protagónico en su cotidianidad', explica Carabalí, destacando cómo esta conexión onírica es especialmente significativa en comunidades indígenas y afrodescendientes.

Un caso que permanece impune

El documental revela que el caso de Esaú Carabalí sigue impune, cerrado a los 180 días por falta de pruebas cuando la desaparición forzada aún no estaba tipificada como delito en Colombia. 'El perpetrador logró su objetivo en ese momento. Y a mi madre se le advirtió que no buscara más', relata la cineasta.

Sin embargo, la película ha reabierto la búsqueda, con la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas ofreciendo ahora nuevas posibilidades de investigación. Carabalí descubrió durante su investigación que su padre era 'un hombre lleno de matices' comprometido con proyectos productivos territoriales y la enseñanza del cultivo de arroz a comunidades indígenas.

Un hito para el cine afrocolombiano

Ser la primera mujer afrocolombiana en llevar un documental a salas comerciales representa 'un acto político' según Carabalí: 'Tenemos mucho para compartir al mundo y se diversifica el cine colombiano con unas miradas que vienen desde el territorio, desde la memoria'.

La directora reconoce las dificultades de financiación en Colombia, donde su proyecto no logró apoyo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, obteniendo respaldo principalmente internacional. A pesar de esto, 'Soñé su Nombre' ha logrado una circulación que incluye proyecciones en Valledupar, Envigado, Bogotá, Medellín y Pereira.

Un universo expandido de memoria

La película es solo una parte de un proyecto más amplio que incluye la canción original 'Te llevo en mi corazón' compuesta por Juancho Valencia, disponible en plataformas musicales, y un libro infantil ilustrado en desarrollo gracias a la beca Crea Digital.

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Para Carabalí, el documental ha significado también sanación familiar: 'La película permitió la conversación familiar, llorar, abrazarnos, llamar las cosas por su nombre'. La obra busca generar 'círculos de la palabra' y comprensión empática sobre las más de 135.000 personas dadas por desaparecidas en Colombia.

La invitación final de la cineasta es clara: 'Que puedan ver Soñé su Nombre sin prejuicios, que puedan abrir su corazón y que sepan que si bien parte de un dolor, la película invita a una sanación y es una luz de esperanza para nuestros corazones'.