Casa de Rosa Llanos gana concurso de Fachadas de Carnaval en Barranquilla con creatividad reciclada
Casa gana concurso de Fachadas de Carnaval en Barranquilla

La creatividad carnavalera triunfa en el barrio San Isidro de Barranquilla

En el corazón del barrio San Isidro, donde el Carnaval se vive con puertas abiertas y música a todo volumen, la vivienda de Rosa Llanos se ha convertido en el epicentro indiscutible de la creatividad festiva este año. Su casa, ubicada en la carrera 24 No. 53B-41, ha sido elegida como la ganadora absoluta de la edición número 26 del prestigioso concurso Fachadas de Carnaval, un reconocimiento que celebra la tradición de quienes transforman sus hogares en auténticas fiestas vivientes.

Una escena viva del Carnaval construida con materiales reciclados

La propuesta de Rosa Llanos va mucho más allá de una simple decoración: es una escena completamente viva del Carnaval de Barranquilla. Su creación incluye un bar tradicional perfectamente ambientado, una caseta con telas de colores vibrantes, banderines alegres, palmas decorativas, fotografías de íconos musicales legendarios y un congo que da la bienvenida a todos los visitantes. Lo más destacable es que cada elemento ha sido construido utilizando materiales reciclados, con la ayuda fundamental de su familia y, sobre todo, con un entusiasmo contagioso que se respira en cada detalle.

En diálogo exclusivo con medios locales, la entusiasta decoradora reveló que el proceso creativo comenzó desde los primeros días de enero, incluso antes de lo habitual. "Este proceso empezó desde el 4 de enero, cuando ya estaba conversando con mis hijos sobre el tema. Siempre converso con ellos y les pregunté qué les gustaría para decorar la fachada de la casa", contó con visible emoción.

Un trabajo familiar que superó obstáculos con ingenio

La idea inicial fue recrear una caseta carnavalera inspirada en la reina del Carnaval y en los espacios tradicionales de fiesta. Uno de sus hijos se encargó del diseño del congo de la entrada, mientras otro propuso cerrar la terraza con telas para simular un ambiente de techo y crear la sensación de un recinto festivo completo. "Entre todos fuimos creando. Si algo no se podía hacer, buscábamos otra solución. Por ejemplo, una estructura que iba en el techo resultó muy pesada, así que decidimos poner banderillas y otros elementos arriba para que se viera bien chévere", explicó detalladamente.

Las palmas, que hoy enmarcan magistralmente la escenografía, representaron uno de los elementos más difíciles de conseguir. "Nos costó trabajo encontrarlas, pero un día apareció la persona que nos ayudó a conseguirlas y listo", recordó con satisfacción.

Creatividad sostenible: reutilización como principio

La creatividad de la familia se apoyó firmemente en la reutilización de objetos. El letrero principal y otras estructuras fundamentales nacieron de tablas de una cama antigua que pertenecía a su madre. Las pintaron de negro y las transformaron en partes esenciales del montaje. Incluso un pequeño "parque" decorativo y la repisa del bar surgieron de materiales reciclados y contaron con la colaboración experta de un carpintero del barrio.

En el espacio central, el bar se convirtió en el corazón palpitante de la escena: botellas decorativas, canastas tradicionales, fotografías de leyendas del Carnaval y la música como telón de fondo perfecto. "Buscamos fotos de artistas que han tenido que ver con el Carnaval, como Joe Arroyo y otros personajes. Mi esposo las mandó a imprimir y las fuimos pegando. También están los dichos carnavaleros, que hizo mi hijo en cartulina", relató con orgullo.

Un maniquí que se convirtió en el alma del bar

Uno de los personajes más llamativos y carismáticos es un maniquí que simula atender el bar con dedicación. "Ese es mi maniquí preferido. Lo tengo hace muchos años, lo transformo cuando juega Colombia, cuando hay alguna fiesta. Esta vez dije: él va a atender el bar", contó entre risas contagiosas.

La decoración completa no se levantó en un solo día, sino que fue un trabajo meticuloso de semanas que incluyó encerrar la terraza con telas, ajustar innumerables detalles y lograr que cada elemento armonizara perfectamente con la idea de caseta tradicional. "Fui buscando la manera de conseguir todo lo que tiene que ver con una caseta. Poco a poco lo fuimos armando", señaló con paciencia.

Una tradición que crece año tras año

Rosa Llanos lleva más de una década decorando su casa durante el Carnaval, aunque solo en los últimos cuatro años ha participado activamente en el concurso. "Yo lo hacía porque me gustaba. Veía otras casas decoradas y decía: 'qué chévere'. No sabía que existía un concurso hasta que un señor pasó por aquí, vio la casa y me habló de eso. Desde entonces participo", recordó con nostalgia.

Con el paso del tiempo, su propuesta ha evolucionado significativamente. Cada año incorpora nuevos detalles creativos, reutiliza muñecos de ediciones anteriores y afina la puesta en escena según los criterios del jurado especializado. "Uno va mejorando año tras año, viendo las casas que han ganado y lo que califican. No es fácil porque esto requiere tiempo", afirmó con honestidad.

Reconocimientos y futuro del concurso

Alcides Romero, creador visionario del concurso y rey Momo del Carnaval 2020, se mostró profundamente orgulloso del crecimiento constante de esta propuesta y expresó su sueño futuro de poder entregar cinco premios, cada uno destinado a la mejor casa de cada localidad barranquillera. "Me llena el corazón que esta idea hoy sea replicada en otras ciudades como Valledupar donde ahora realizan el concurso de la mejor fachada festivalera, allá los conjuntos residenciales, las viviendas y el comercio se visten de fiesta y que bonito que nuestra idea haya dado buenos frutos", declaró con emoción.

Carlos Calvo, jurado experto del concurso, destacó enfáticamente la creatividad excepcional de cada concursante y el amor profundo que le profesan a la fiesta. Además, entregó una mención de honor especial a todos los participantes de este año, reconociendo su esfuerzo y dedicación.

Segundo lugar para otra propuesta destacada

El segundo lugar del concurso fue otorgado merecidamente a Antonio Bovea García con su casa ubicada en la calle 56 No 33-28, situada en el barrio Lucero. Su propuesta demostró igualmente una creatividad notable y un compromiso auténtico con la tradición carnavalera, consolidando así la riqueza cultural que caracteriza a Barranquilla durante estas festividades.