Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma 2026 con llamado a la transformación personal
Este 18 de febrero, la Iglesia Católica da comienzo oficial al tiempo litúrgico de Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, una jornada que introduce cuarenta días de preparación espiritual hacia la Pascua y que convoca a los fieles a una profunda revisión de vida interior. El sacerdote P. Isidro Ramírez, L.C., en entrevista con ACI Prensa, explicó el significado trascendental de este ritual que va mucho más allá de un simple símbolo exterior.
Las cenizas como sacramental que prepara para el encuentro con Dios
El padre Ramírez destacó que las cenizas utilizadas en esta celebración forman parte de los sacramentales, definidos como "signos sagrados que nos preparan para recibir los sacramentos y recibir a Dios". Durante la imposición, se pronuncian expresiones como "polvo eres y en polvo te convertirás" o "conviértete y cree en el Evangelio", palabras que, según el sacerdote, subrayan que esta celebración constituye un llamado auténtico a la transformación personal.
"No es solamente un símbolo exterior", enfatizó el religioso, señalando que el Miércoles de Ceniza representa un día santo cristiano dedicado especialmente a la oración y al ayuno, prácticas que deben acompañar todo el periodo cuaresmal.
Un llamado imperativo a la coherencia y al cambio interior
El sacerdote afirmó categóricamente que la Cuaresma implica necesariamente una revisión exhaustiva de la propia existencia. En sus palabras precisas, es fundamental "cambiar desde dentro, es algo que tiene que ver con nuestro interior". Agregó que los creyentes deben buscar mejorar el corazón y su mundo interior para convertirse en mejores personas, capacitándose así para recibir la gracia divina que proviene de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
El gesto de recibir la ceniza, según explicó, debe tener consecuencias tangibles en la conducta cotidiana. "La ceniza debe reflejar ese deseo interior de cambiar, y debemos actuar en consecuencia", subrayó con convicción. Reconoció que todos somos imperfectos y tenemos limitaciones, pero insistió en que debemos esforzarnos por dar lo mejor de nosotros mismos, no solo evitando el pecado sino también realizando todo el bien posible, como invitaba San Pablo en sus escritos.
Los tres caminos tradicionales de la Cuaresma
En relación con las prácticas características de este tiempo litúrgico, el padre Ramírez recordó que la Iglesia propone tres vías específicas para el crecimiento espiritual:
- El ayuno, que busca limitarnos de algo para fortalecer lo interno, pero que debe estar necesariamente acompañado de obras buenas.
- La oración, como medio de comunicación constante con Dios.
- La limosna, entendida como caridad y generosidad hacia los necesitados.
Tanto el ayuno como la abstinencia son "normas de la iglesia" que deben cumplirse durante este periodo de preparación, aunque su verdadero valor reside en la actitud interior que los sustenta.
La ceniza como expresión de identidad cristiana
El sacerdote sostuvo que recibir la ceniza exige "un testimonio de coherencia" y que no se trata de una práctica meramente pasajera o ritualista. Por el contrario, representa una expresión auténtica de identidad cristiana que manifiesta "aquello que somos, hijos de Dios, amados por Dios, a quien buscamos en nuestra vida a pesar de nuestra imperfección".
El P. Ramírez insistió en que este símbolo poderoso debe impulsar a los creyentes a "enmendar las imperfecciones y a dar lo mejor de cada uno de nosotros, cuidando nuestra actitud interior". Finalmente, expresó su esperanza de que "con nuestro sacrificio, la oración, el ayuno y la limosna, podamos prepararnos para gozar de esa gran meta, la Resurrección de Cristo, y así buscar ser la mejor versión de cada uno de nosotros".
El Miércoles de Ceniza 2026 marca así el inicio de un camino espiritual que exige autenticidad, compromiso y transformación personal, recordando a los fieles que la verdadera conversión comienza en el corazón y se manifiesta en la coherencia de vida.