Arepa colombiana: un viaje gastronómico por sus variedades regionales
Arepa colombiana: viaje gastronómico por variedades regionales

José Luis Rivera ha recorrido Colombia para descubrir arepas elaboradas con yuca, plátano, bore, yota, ñame, chontaduro, balú y chachafruto, entre muchos otros ingredientes. Este viaje gastronómico resalta la diversidad de la cocina colombiana.

La arepa, patrimonio cultural inmaterial

Hace pocos días, Colombia recibió una noticia trascendental en el ámbito gastronómico: la Comisión Sexta de la Cámara aprobó en primer debate un proyecto de ley que busca declarar la arepa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Además, se propone reconocer a Ramiriquí, municipio de Boyacá, como la capital nacional de la arepa.

Este alimento tiene aproximadamente 3.000 años de historia, cuando los indígenas de Colombia y Venezuela preparaban una masa redonda a base de maíz. Con el tiempo, la arepa se ha diversificado en innumerables versiones regionales, incorporando ingredientes autóctonos como la yuca, el plátano, el bore, la yota, el ñame, el chontaduro, el balú y el chachafruto.

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Variedades regionales de la arepa

La riqueza de la arepa colombiana se manifiesta en cada región. En la Costa Caribe, por ejemplo, se prepara con yuca y queso costeño. En el Pacífico, se utiliza plátano verde o maduro. En los Llanos Orientales, la arepa de maíz pelado es tradicional. En Boyacá y Cundinamarca, la arepa de choclo es popular. En Santander, la arepa de maíz con chicharrón es común. En Antioquia, la arepa de maíz con mantequilla y sal es un clásico.

José Luis Rivera, un apasionado de la gastronomía, ha documentado estas variedades, destacando la importancia de preservar las recetas ancestrales. Su trabajo muestra cómo la arepa no solo es un alimento, sino un símbolo de identidad cultural.

Ingredientes autóctonos en la arepa

La investigación de Rivera revela que la arepa puede incluir ingredientes como el bore, una planta de la familia de las aráceas; la yota, una raíz similar a la yuca; el ñame, tubérculo muy utilizado en la cocina caribeña; el chontaduro, fruto de la palma de chontaduro; el balú, semilla comestible; y el chachafruto, legumbre de árbol. Estos ingredientes aportan sabores y texturas únicas.

El proyecto de ley que avanza en el Congreso busca no solo reconocer la arepa como patrimonio, sino también fomentar su producción y consumo, así como proteger las tradiciones culinarias asociadas. De aprobarse, Ramiriquí sería oficialmente la capital nacional de la arepa, un título que ya ostenta de facto por su larga tradición arepera.

La arepa es mucho más que un simple pan: es un lienzo sobre el que se plasma la diversidad geográfica y cultural de Colombia. Cada región aporta su toque único, convirtiendo a la arepa en un plato infinitamente versátil y profundamente arraigado en la identidad nacional.

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