Diana Acevedo: la chef que conquista Santander con galletas cucas y tradición familiar
Diana Acevedo: galletas cucas y tradición conquistan Santander

Diana Acevedo: la chef que conquista Santander con galletas cucas y tradición familiar

En una cocina que se ha vuelto famosa en redes sociales, el chocolate espesa lentamente sobre el fogón mientras Diana Acevedo lo revuelve con un molinillo tradicional hecho con flor seca de magnolia. Sobre el mesón reposa pan recién horneado, queso de hoja sedoso y un pocillo de barro que pronto recibirá ese chocolate cultivado, tostado, descascarillado, molido y amasado por ella misma en la finca de sus abuelos.

Un reconocimiento que endulza el éxito

Mientras disfrutamos de ese chocolate artesanal y del pan de tiempo heredado de sus ancestros, el timbre de la puerta interrumpe la conversación. La chef santandereana recibe una caja y extrae de ella un reconocimiento que resume un capítulo importante de su historia: mejor chef influencer del año, otorgado por los Premios Insta Fest en su séptima versión.

Lo sostiene entre sus manos con orgullo, gratitud y la sonrisa encantadora que la caracteriza, endulzando aún más ese momento especial en su cocina. Diana Acevedo es una mujer que decidió convertir los recuerdos de su infancia, el legado de sus matronas y su talento culinario en recetas que hoy la posicionan como una de las voces más importantes de la gastronomía en Santander.

Raíces en la cocina de los abuelos

La historia culinaria de Diana comenzó en la cocina de sus abuelos, donde creció rodeada de mujeres trabajadoras. Su madre, Elsa García, fue fundamental en su formación, pero el verdadero inicio ocurrió con su abuela materna.

"Mi mamá fue una trabajadora incansable. Yo me crié con ella y con mis abuelos, y tuve la fortuna de tenerlos muy presentes en mi vida. Ahí es donde inicia realmente mi historia", cuenta la chef.

Su abuelo Gonzalo era un hombre trabajador, curioso y profundamente generoso. Cada regreso del campo venía acompañado de frutas que despertaban la curiosidad de su nieta: mandarinas, naranjas, melocotones o melones de dulce que le pedía convertir en dulces desde muy temprana edad.

El aprendizaje que marcó su destino

Los fines de semana tenían un ritual especial: subían a Lebrija, donde su abuelo tenía una casa de campo para recolectar frutos que luego se transformarían en recetas familiares. Con él aprendió sobre el cacao: recolección, fermentación y secado. Con su abuela, en cambio, aprendió los secretos de la cocina tradicional santandereana.

"A mí me pasaba algo super extraño, casi no disfrutaba el colegio, me desmotivaba un montón. Pero sí disfrutaba muchísimo estar con mi abuela en la cocina. Ella es muy santandereana y en esa época no permitía que muchas personas entraran a la cocina, pero siempre me decía, 'venga, que usted sí sabe'. Ella lo declaró desde que yo era niña", recuerda con emoción.

De la panadería familiar al reconocimiento nacional

Cuando Diana tenía apenas nueve años, su madre decidió montar una panadería como proyecto de grado, descubriendo que necesitaba aprender el oficio junto a toda la familia. Los panaderos que llegaban a trabajar se convirtieron en sus primeros maestros, y las puntas de masa que le regalaban le permitían crear pequeños bizcochos que anticipaban su futuro amor por los pasabocas.

Aunque estudió cultura física y deportes en la Universidad Santo Tomás, la cocina nunca dejó de llamarla. Se formó en gastronomía con cursos en el Sena y estudios especializados en pastelería, pero con el tiempo comprendió algo fundamental: no necesitaba nada más que lo que le habían enseñado sus abuelos para ser feliz y ejercer su profesión con excelencia.

Reconocimientos que honran la tradición

Amasijos, dulces tradicionales y, sobre todo, las emblemáticas galletas cucas, le han permitido conquistar los escenarios más importantes del departamento y el país. Su objetivo siempre ha sido claro: "Yo quería que cuando alguien probara mi comida o mis dulces sintiera un retroceso, que recordara a su abuela, a su mamá o a una tía que cocinaba rico".

Los reconocimientos no se han hecho esperar:

  • Premios La Barra a mejor pastelera de Santander en tres ocasiones
  • Premio a mejor pastelera de Colombia en una ocasión
  • Condecoración del Congreso de la República de Colombia por su trayectoria y aporte a la ciencia culinaria
  • Orden "Eliécer Fonseca", grado "Ciudadano Meritorio" de Girón
  • Orden "Luis Carlos Galán Sarmiento", máxima distinción de la Asamblea Departamental de Santander

El legado que perdura en redes sociales

En los últimos años, su presencia en redes sociales ha ampliado el alcance de su trabajo, compartiendo conocimientos con miles de personas que replican sus recetas en casa. Este impacto digital le valió su más reciente reconocimiento como mejor chef influencer del año.

Al mirar atrás hacia esa niña curiosa que aprendía bajo las faldas de su abuela, Diana Acevedo solo puede sentir orgullo y gratitud: "Lo logramos. Lo hicimos. ¡Excelente, fue lo mejor que pudiste hacer! Gracias por siempre haber estado ahí debajo de las naguas de la abuela aprendiendo".

Su cocina se ha convertido en un puente entre generaciones, preservando sabores que podrían haberse perdido y demostrando que la tradición, cuando se prepara con amor y dedicación, puede conquistar tanto paladares como corazones en la era digital.