Una novela que se sumerge en el corazón del Carnaval de Barranquilla
El Carnaval de Barranquilla se experimenta desde múltiples perspectivas, y una de ellas es a través de las artes literarias. La escritora barranquillera Estefanía Arcón ha aprovechado esta emblemática celebración para presentar su novela Canario Cabezón, una obra que no pretende explicar la fiesta, sino atravesarla y vivirla desde dentro.
La historia de Marcos Barceló: control versus caos
La trama sigue a Marcos Barceló, un hombre metódico y obsesionado con el control que pierde el dinero para su viaje justo en la víspera de la Batalla de Flores. Lo que comienza como una persecución lógica se transforma en una comparsa improvisada, llena de tambores, disfraces, sudor y una rendición involuntaria ante el ritmo del Carnaval.
Arcón, quien se describe a sí misma como una persona racional y metódica, explica: "Viniendo de mí, una persona muy metódica, racional, describiendo literalmente al personaje principal del libro. Quiero decir que en carnavales y en Barranquilla propiamente, los 365 días del año, hay personas que son de esa manera".
De la experiencia personal a la creación literaria
La autora creció inmersa en los rituales más íntimos del Carnaval: pintar accesorios, decorar en familia y escuchar cumbia. Sin embargo, con el tiempo desarrolló lo que ella denomina una "aberración al caos". Esta distancia se convirtió en una tensión creativa que encontró su punto de quiebre en 2015, cuando participó en una comparsa de Garabato sobre la Vía 40.
"Participar en una comparsa de Garabato me enseñó que el carnaval es una leyenda que solamente viviéndola puedes comprenderla completamente", afirma Arcón. En esa experiencia, dejó de ser espectadora para convertirse en parte del corazón del desfile, observando los disfraces bajo el sol, los trenes del Congo y las marimondas gastando energía sin ensayos previos.
Todas estas vivencias las anotó en apuntes personales que, con el tiempo, se transformaron naturalmente en una novela breve. "Parecían unas notas de carnaval y eso se convirtió natural, sencillo, en una obra breve y corta", recuerda la escritora.
El humor como herramienta de humanización
La brevedad de la obra es fundamental. Arcón sabía que no podía escribir un relato solemne, pero tampoco quería crear un libro complaciente con la tradición. "Si lo hacía de una forma solemne como un relato de carnaval, lo hacía una pieza de museo. Quería que el humor en cambio humanizara la historia".
Por esta razón, Canario Cabezón es deliberadamente imperfecto, sudoroso y a ratos absurdo. La autora emplea la sátira como herramienta para acercarse al lector desde el ridículo, lo subversivo y la derrota de la lógica. "El carnaval de Barranquilla es por esencia la derrota de la lógica frente a la vivencia", sostiene.
Una invitación a soltar el control
Marcos, el protagonista, representa a quienes intentan mantener el control de todo, sin tolerar que las cosas se salgan de la línea. Sin embargo, el Carnaval lo obliga a soltar. "La alegoría del libro en sí nos enseña que hay que dejar soltar ese control. Ver la vida totalmente de cabeza no significa que nos relajamos, sino que siempre puede voltearse la situación".
La novela no está dirigida exclusivamente a quienes aman la fiesta. También interpela a aquellos que la observan desde lejos, con desconfianza, e incluso con reparos religiosos o personales. Arcón conoce bien a este público porque ella misma formó parte de él.
"Hay muchas personas allá afuera que no gustan de lo carnestolendo. Esta es una reconciliación propia que utilicé como herramienta creativa", concluye la autora, ofreciendo así una obra que sirve como puente entre la tradición y quienes dudan en sumergirse en ella.



