Un recorrido literario por los licores de Maqroll El Gaviero
El escritor colombiano Antonio García Ángel, reconocido como una de las voces más prometedoras de la literatura nacional, presenta 'Jumma de Maqroll El Gaviero', un ensayo que combina humor, erudición etílica y profunda admiración por la obra del poeta Álvaro Mutis. Este libro, bellamente ilustrado por Samuel Castaño Mesa, se erige como una obra gráfica que invita al lector a un viaje sensorial por los brebajes que acompañan al legendario personaje literario.
Un mester de licores en la obra mutisiana
García Ángel realiza un meticuloso recorrido por los cócteles, licores y brebajes etílicos que aparecen en las páginas de las obras fundamentales de Mutis, incluyendo La Nieve del Almirante, Tríptico de Mar y Tierra, Abdul Bashur, Soñador de Navíos, La última escala del Tramp Steamer e Ilona llega con la lluvia. El autor transforma esta exploración en una guía para navegar por los laberintos de Maqroll a través de puertos como Port Said, Amberes, Barcelona, Helsinki, Kingston y Cartagena.
En Cartagena, específicamente, García Ángel rescata el encuentro literario con el pintor Alejandro Obregón, quien aparece en Aruba después de tomar un mercante. Obregón era famoso en el grupo de La Cueva por su particular relación con las bebidas, llegando a agregar vodka al sancocho y concibiéndolo como una creación pictórica. El autor recuerda haberlo visto en la arena de La Serrezuela, la antigua plaza de toros cartagenera, durante el Festival de Música del Caribe, disfrutando de abundantes libaciones de Tres Esquinas, el ron blanco caribeño.
El decálogo del buen bebedor que nunca fue
Uno de los hallazgos más interesantes del libro revela que Álvaro Mutis siempre quiso crear lo que llamó 'El Decálogo del Buen Bebedor', en compañía de Arnulfo Julio, un costeño a quien nombró su 'secretario'. Este proyecto, que nunca alcanzó su décima sentencia, incluía principios fundamentales como:
- No beber solo
- No beber antes de la una y media de la tarde
- No beber con desconocidos
- No beber en momentos de angustia sentimental
- No beber tragos desconocidos o ensayar nuevos
- Conservar la naturaleza de lo que se bebe
- No mezclar venenos distintos
- Nunca invitar a un trago sino a unos tragos
- Jamás emborracharse
García Ángel analiza cómo estas máximas reflejan una filosofía del beber que trasciende el simple consumo para convertirse en un ritual social y cultural.
Reflexiones sobre la naturaleza de las bebidas
El ensayo profundiza en las características psicológicas y sociales de diferentes licores, señalando que el whiskey es una bebida más social, mientras que el vodka invita a reflexiones más introspectivas y personales. Esta distinción permite al autor explorar la personalidad de Maqroll como un bebedor esencialmente social, que nunca se atrevió con espíritus más extremos como la absenta, el bruichladdich, el spirytus de Polonia, el everclear (con 95% de alcohol) o el slivovica.
Precisamente sobre el slivovica, el autor comparte una anécdota personal sobre Ekaterina, una mujer croata que conoció en Nueva York y que bebía este aguardiente de ciruelas (que puede alcanzar los 70 grados de alcohol) como si estuviera sedienta. Esta experiencia, ocurrida cerca de Brighton Beach al final del trayecto del tren a Coney Island, contrasta con la moderación que caracteriza al bebedor literario analizado en el libro.
Una obra que trasciende el análisis literario
'Jumma de Maqroll El Gaviero' no es solo un estudio académico sobre la presencia de bebidas en la obra de Mutis, sino también una reflexión personal sobre la cultura del beber, la amistad y los recuerdos que se tejen alrededor de una copa. El libro cierra con una sentencia final que invita al lector a continuar el viaje por su cuenta: 'Los pasantes, sediento lector, quedan a su entero gusto'.
La obra de García Ángel, enriquecida por las ilustraciones de Samuel Castaño Mesa, se presenta como un homenaje doble: al genio literario de Álvaro Mutis y a la rica tradición de beber con mesura y disfrute que caracteriza ciertos círculos culturales colombianos. Un libro que sin duda encontrará su lugar entre los amantes de la buena literatura y los conocedores de los buenos licores.



