El 'Glamoratti' resurge: la nueva tendencia de moda que recupera el lujo ochentero
El 'Glamoratti' resurge: nueva tendencia de moda ochentera

El 'Glamoratti' resurge: la nueva tendencia de moda que recupera el lujo ochentero

La teatralidad y el lujo característico de la década de los ochenta están iluminando una nueva tendencia en el mundo de la moda: el 'glamoratti'. Este estilo se define por su elegancia audaz y su exceso, destacando siluetas con hombros marcados y faldas lápiz, volúmenes amplios, una obsesión por la piel y el cuero, la mezcla de colores llamativos y joyas exageradas que capturan todas las miradas.

Una narrativa visual maximalista

Cada temporada, la industria de la moda propone una nueva narrativa visual, y en esta ocasión, el 'glamoratti' apuesta firmemente por la filosofía del 'más es más'. Esta tendencia desbanca al minimalismo y al lujo silencioso que han dominado en los últimos años, recuperando la opulencia y la sensualidad de épocas pasadas.

La estética de series icónicas como 'Dynasty' (1981) con Joan Collins y Linda Evans, o películas como 'Working Girl' (1988) con Melanie Griffith y Sigourney Weaver, sirven de inspiración directa. Estas referencias avalan el uso de plisados y texturas opulentas como el tafetán y tejidos adamascados.

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Iconos de inspiración

Figuras como la princesa Grace de Mónaco y sus hijas Carolina y Estefanía, así como Madonna, Bianca Jagger, Diana Ross, Grace Jones, Olivia Newton-John o Lady Di, han dejado un legado de estilo que incluye americanas con hombreras, vestidos ajustados a la cintura con cinturones anchos, y prendas cuajadas de lentejuelas y brillos. Todas ellas son fuentes de inspiración para esta tendencia.

Diseñadores y firmas de renombre están proponiendo para la primavera-verano 2026 prendas y accesorios maximalistas, sensuales y barrocos que hablan de un lujo absoluto. Estas creaciones recuerdan, de alguna manera, a las obras de Gianni Versace, Thierry Mugler, Jean-Paul Gaultier, Yves Saint-Laurent o Christian Lacroix en la década de los ochenta.

Estos diseñadores mezclaban sensualidad, opulencia y lujo para celebrar el cuerpo de la mujer, mostrando al mismo tiempo su fuerza y belleza.

Códigos revisados y adaptaciones modernas

Sin embargo, en esta nueva interpretación de la moda ochentera, la estética no se copia de manera literal. Es más sutil y discreta, destacando uno o dos elementos clave en lugar de todos a la vez. Por ejemplo:

  • La casa Chanel se suma al 'glamoratti' destacando los encajes en sus diseños.
  • Gucci adereza blusas con lazadas vistosas de aire decimonónico.
  • Saint Laurent hace hincapié en chaquetas con hombreras estructuradas y angulosas, combinadas con faldas de silueta lápiz.

Las jóvenes generaciones y el 'Old Money'

Las generaciones más jóvenes, como los milenials y la generación Z, están abrazando y defendiendo esta estética de lujo. Recuperan elementos como hombros marcados, hombreras, trajes masculinos muy amplios, faldas de cuero, vestidos con mangas opulentas o cazadoras de cuello alto.

Además, incorporan abrigos de piel de visón o zorro, prendas que ponen de manifiesto el concepto de 'Old Money' (dinero viejo), refiriéndose a la riqueza heredada por generaciones. Estas piezas se adornan con cinturones, gafas de sol tamaño XXL, broches sobre la solapa, y pendientes, pulseras y collares con prevalencia del dorado.

Estilismos deportivos y sastrería masculina

En paralelo a este universo de glamour ochentero, la moda también ha integrado el fenómeno del deporte para mantener una buena forma física. Firmas de ropa deportiva comenzaron a diseñar prendas específicas como conjuntos de licra, mallas de colores brillantes, 'maillots', calentadores y cintas para la frente.

Estos estilismos, abanderados por Jane Fonda e incluidos en la cultura pop, siguen vigentes hoy en día. Por ejemplo:

  1. Gucci, en su colección Resort 2026, recupera los 'leggings' combinados con taconazos.
  2. Puma reinterpreta los chándales de nylon en llamativos colores.

En contraste con el exceso de los años setenta, la moda masculina en los ochenta se caracterizó por la sastrería clásica. Esta nostalgia se traduce hoy en trajes holgados, americanas de doble botonadura y pantalones de pinzas, ofreciendo un equilibrio entre el lujo y la elegancia discreta.

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