La fiebre del K-beauty en Colombia: entre la innovación y los riesgos de las tendencias virales
La popularidad del cuidado facial coreano, conocido como K-beauty, ha experimentado un crecimiento exponencial en Colombia durante los últimos años. Marcas como Beauty of Joseon y Cosrx, junto con ingredientes exóticos como la mucina de caracol y la baba de abejas, han conquistado espacios en tiendas multimarca como Aruma, donde ya existen secciones dedicadas exclusivamente a este fenómeno.
El fenómeno del 'glass skin' y la rutina coreana
Dentro de este universo cosmético, la tendencia del glass skin se ha posicionado como uno de los objetivos más buscados. Esta técnica busca lograr un rostro hidratado, luminoso y saludable mediante un protocolo que incluye doble limpieza, exfoliación suave, aplicación intensiva de sérums y cremas, y maquillaje mínimo que aporte brillo natural.
"Las rutinas coreanas se centran en la prevención del envejecimiento y en un cuidado suave, en lugar de solo corregir problemas ya existentes", explica Linda Gutiérrez, formadora de productos de maquillaje y skincare de Aruma.
La perspectiva de los expertos: prevención vs. reacción
La dermatóloga Angélica Guatibonza destaca que el enfoque coreano representa una cultura disciplinada de cuidado preventivo. "Mientras muchos enfoques reaccionan al problema, el skincare coreano propone algo distinto: evitar que el problema aparezca", afirma la especialista.
Sin embargo, ambos expertos coinciden en que intentar replicar todos los pasos de una rutina coreana (que puede incluir entre 7 y 14 pasos) puede ser contraproducente. "La piel funciona por equilibrio, no por acumulación. Desde la dermatología recomendamos entre tres y cinco pasos bien indicados", advierte Guatibonza.
Los riesgos de seguir tendencias sin criterio profesional
El doctor Felipe Buendía alerta sobre los peligros de adoptar rutinas virales sin considerar las particularidades individuales:
- Reacciones adversas: Aplicar productos en exceso puede generar irritación, sensibilidad y dermatitis.
- Problemas específicos: Pueden aparecer brotes, inflamación y descontrol de condiciones como acné o rosácea.
- Frustración: Los resultados suelen evidenciarse mínimo tres meses después, lo que lleva a muchos a abandonar los tratamientos.
"Cada piel es distinta, y factores como los tipos de piel en Colombia, los niveles de radiación y los hábitos alimenticios hacen que las rutinas necesarias sean diferentes", explica Buendía.
Ingredientes con respaldo científico pero sin milagros
Guatibonza reconoce que componentes como la mucina de caracol o la centella asiática tienen respaldo científico en el cuidado de la piel. "La centella asiática ha demostrado ser útil para calmar y fortalecer la barrera cutánea. Pero es importante aclarar que no existen ingredientes milagro", puntualiza.
Recomendaciones clave para un skincare responsable
- Diagnóstico profesional: Consultar con un dermatólogo antes de iniciar cualquier rutina.
- Paciencia y constancia: Los resultados requieren tiempo y consistencia en la aplicación.
- Atención a reacciones: Suspender el uso ante cualquier hormigueo, ardor o enrojecimiento.
- Adaptación por edad: Personas jóvenes deben comenzar con lo básico: limpieza, hidratación y protección solar.
"El mayor error es pensar que más productos generan mejores resultados. Al final, el verdadero lujo en la piel no es usar más; es tener una piel sana", concluye Guatibonza.
La fiebre del K-beauty en Colombia representa así una oportunidad para mejorar los cuidados de la piel, pero requiere información, criterio y supervisión profesional para evitar que las tendencias virales se conviertan en problemas dermatológicos.



