La moda colombiana supera los $36,7 billones y redefine el estilo nacional
Si desea comprender las tendencias actuales de moda y decoración en Colombia, ya no es necesario dirigirse exclusivamente a un centro comercial. Un paseo por el centro de cualquier capital del país, entre vitrinas improvisadas, mercados de pulgas y establecimientos locales, revela cómo el estilo se ha convertido en una forma de expresión cotidiana y entretenimiento.
Un mercado en expansión con transformación profunda
El gasto de los hogares colombianos en moda cerró el año 2025 en $36,7 billones, registrando un crecimiento anual del 10,3%, según datos del Observatorio de Moda. Solamente en diciembre, el mercado alcanzó la cifra de $4,10 billones. Estas cifras no representan únicamente un aumento en el consumo, sino que evidencian una transformación fundamental en la manera en que los colombianos se visten, decoran sus hogares y construyen su identidad personal.
El auge de los mercados de pulgas y la ropa de segunda mano
Visitar el centro de las ciudades ya no significa solamente buscar precios bajos, sino también encontrar carácter y autenticidad. La ropa de segunda mano y los objetos con historia han dejado de ser un nicho de mercado para convertirse en un estilo aspiracional. Piezas vintage, cámaras análogas y decoración con pasado están ganando espacio tanto en los clósets como en los hogares colombianos.
La sostenibilidad es un motor clave de este fenómeno. Según NielsenIQ, aproximadamente el 45% de los consumidores prioriza criterios ambientales en sus decisiones de compra. Juanita Orrego, fundadora de Candela.co, explica este cambio: “La gente se está empezando a dar cuenta de que sus acciones sí pueden tener un impacto”.
El fortalecimiento de lo local como criterio estético
Paralelamente, lo local se ha convertido en un criterio estético fundamental. Ciudades como Montería registraron un crecimiento del 16,7% en gasto en moda, Manizales un 15% y Barranquilla un 14,8%, demostrando un dinamismo que trasciende las grandes capitales. Prendas confeccionadas en talleres colombianos con narrativas propias conectan con un consumidor que valora profundamente el territorio y sus raíces.
El renacer del maximalismo latino con color e identidad
Después de años dominados por el minimalismo, emerge con fuerza un maximalismo latino visible en decoración, moda y accesorios. El vestuario concentra cerca del 49% del presupuesto del sector moda, confirmando que la ropa sigue siendo el eje principal del gasto, pero ahora con una carga simbólica más intensa.
Tote bags con frases locales, estampados inspirados en la fauna y flora nacional, y objetos para el hogar con identidad propia están desplazando progresivamente la estética neutra. Como señala Juanita Orrego, hoy existe una mayor conciencia sobre el impacto de las decisiones cotidianas. La estética se convierte así en una afirmación y apropiación cultural.
El fútbol como activador de consumo experiencial
Incluso el próximo ciclo mundialista ya se percibe en las vitrinas colombianas. El fútbol activa el consumo en moda temática y decoración temporal para el hogar, reforzando una tendencia clara: el consumidor no compra solo objetos, compra momentos y experiencias.
Estas tendencias demuestran que el estilo en Colombia para 2026 está marcado por un consumidor más estratégico, consciente y experiencial, que redefine constantemente su relación con la moda y la decoración.



