De la ruana al lujo con identidad: la evolución de la moda colombiana
La moda colombiana ha experimentado una transformación radical desde sus orígenes funcionales hasta convertirse en una industria global que celebra la identidad nacional. Mientras en el siglo XIX la vestimenta respondía principalmente al clima, oficio y clase social, hoy diseñadores reinterpretan elementos tradicionales como ruanas, alpargatas y tejidos artesanales para conquistar mercados internacionales.
Los cimientos históricos de una industria
Durante décadas, las élites urbanas imitaban la moda europea con adaptaciones locales, mientras las clases populares utilizaban prendas duraderas y funcionales. En regiones frías como el altiplano cundiboyacense, la ruana emergió como símbolo cultural con alta funcionalidad, mientras en zonas cálidas predominaban prendas ligeras y amplias.
El verdadero punto de inflexión llegó en 1907 con la fundación de Coltejer, marcando el inicio de la industrialización textil. Para las décadas de 1960 y 1970, comenzaron a surgir diseñadores reconocidos y una mayor influencia internacional, facilitada por puertos como Barranquilla y Buenaventura que permitieron la entrada de maquinaria e insumos.
La consolidación creativa y el salto internacional
Los años ochenta y noventa vieron la consolidación de la moda como sector creativo, con hitos como la fundación de Inexmoda en 1988 y el surgimiento de Colombiamoda. Figuras como Silvia Tcherassi y Johanna Ortiz construyeron propuestas desde sus raíces caribeñas, logrando presentar colecciones en las semanas de la moda de París, Nueva York y Milán.
"Desde ese momento entendí que mi misión era abrir las puertas del mundo de la moda internacional a las nuevas generaciones del diseño colombiano", afirma Tcherassi, cuyo debut en Milán en 2003 marcó un quiebre en la internacionalización de la moda nacional.
El panorama actual: crecimiento y desafíos
Según datos de Inexmoda, el mercado de la moda colombiana alcanzó los 2,96 billones de pesos en septiembre de 2025, con un crecimiento del 12,47% respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones han crecido constantemente hacia mercados como Estados Unidos y Europa, impulsadas por diseños originales y producción sostenible.
Fabrizio Fiorillo, gerente superior de marketing de Vélez, explica: "El consumidor colombiano ha evolucionado hacia una relación más informada, emocional y exigente con la moda. Hoy no compra únicamente un producto: busca marcas con las que pueda identificarse".
Marcas que definen la industria
Bosi, que cumplió 50 años el año pasado, demostró que una marca colombiana puede mantenerse en el tiempo con productos de alta calidad. Su punto de inflexión fue expandirse del calzado a la marroquinería con correas, cinturones y billeteras.
PatPrimo ha contribuido a la democratización de la moda con prendas asequibles, funcionales y de calidad. Natalia Gaviria, directora de marketing de la compañía, destaca cómo han acompañado a los colombianos en su forma de vestir durante años.
Iniciativas como las de la Cámara de Comercio de Bogotá y ProColombia han permitido que marcas locales accedan a escenarios internacionales. Recientemente, ocho marcas de San Victorino y El Restrepo participarán en el New York Fashion Week, mientras 13 diseñadores bogotanos mostraron sus colecciones en MOMAD Madrid.
Retos y oportunidades futuras
Inexmoda proyecta para este año un crecimiento del 9% en el sector, destacando que el éxito dependerá de la capacidad de las marcas para escalar en la pirámide de valor con productos diferenciados. Los consumidores pospandemia son más conscientes, selectivos y emocionales, valorando especialmente el propósito de marca y la conexión comunitaria.
"La moda colombiana tiene una oportunidad única de posicionarse desde la autenticidad, la creación con el entorno cultural y la construcción de experiencias con identidad", concluye Fiorillo, señalando que el lujo artesanal y el diseño con sello de autor son tendencias en ascenso.
Hernán Zajar resume el espíritu actual: "La identidad de la moda colombiana está en nuestras raíces, de donde venimos, quiénes somos y lo que sabemos hacer". Con un mercado global que crecerá aproximadamente 8,5% en 2026, la industria colombiana se prepara para consolidar su lugar en el escenario mundial desde una voz propia y auténtica.



