Aníbal 'Sensación' Velásquez: El Súper Congo de Oro consagra al Rey de la Guaracha
El Carnaval de Barranquilla ha inscrito con letras doradas el nombre de Aníbal 'Sensación' Velásquez en su salón de grandes leyendas al concederle el Súper Congo de Oro, la máxima distinción que la fiesta otorga a un artista. Este reconocimiento no solo premia una trayectoria que supera las siete décadas, sino que exalta a una figura fundamental que ha moldeado la identidad sonora del Caribe colombiano.
Un legado que transformó la música tropical
Al unirse al selecto grupo de iconos como Joe Arroyo, Shakira, Grupo Niche, Los Hermanos Rosario, Jorge Oñate y Checo Acosta, el maestro Velásquez reafirma su estatus como pilar esencial del patrimonio musical nacional. Su huella es profunda y revolucionaria: fue él quien transformó el lenguaje del acordeón, llevándolo desde la tradición rural hasta la vibrante música tropical urbana.
Su estilo inconfundible, caracterizado por una agilidad técnica asombrosa y una alegría contagiosa, logró fusionar la guaracha, la cumbia y el porro en un sonido que trasciende fronteras. Canciones emblemáticas como 'Guaracha en España' y 'El Tuco Perro' han dejado de ser simples grabaciones para convertirse en himnos generacionales que mantienen vigencia en cada celebración de la vida.
El hombre que desafía el tiempo
Aníbal 'Sensación' Velásquez, conocido como el 'Mago del Acordeón', a sus 89 años conserva una energía intacta, como si los años no pasaran por él sino por sus canciones, que rejuvenecen cada vez que resuenan. A punto de cumplir nueve décadas, este juglar moderno no solo canta, compone y toca el acordeón, sino que ha sido arquitecto de la alegría popular desde los años cincuenta.
"Todo se lo debo a Dios, que me ha bendecido con salud, larga vida y un alma festiva sin límites", confesó al escritor Fausto Pérez, autor de su biografía. "Yo me ayudo con una alimentación sana y sin vicios. No como carne. La carne envejece", asegura el artista nacido el 3 de junio de 1936 en Barranquilla.
La guaracha que desafió a la salsa
En los años setenta, cuando los picós de los barrios barranquilleros rugían con la trompeta salsera, solo una música podía romper ese dominio sin protestas: la guaracha de Aníbal Velásquez. "En un ambiente salsero cerrado, a la única música que le daban pase libre era a la de Aníbal. Sus guarachas retumbaban y le daban otro sabor a la rumba verbenera", recuerda el periodista Roberto Llanos Rodado.
A punta de 'sucundú', como él mismo bautizó ese golpe inconfundible de su conjunto, Aníbal se ganó el respeto de bailadores y picoteros, incluso en tiempos donde el acordeón no tenía cabida en las pistas urbanas.
Un creador multifacético
Velásquez no es solo músico. Es cocinero experto en preparar pasteles, sancochos y asados; peluquero de su esposa Julieta Peinado; soldador, electricista, escultor y hasta pintor. En una anécdota memorable, durante una presentación en Ponedera (Atlántico) donde no había electricidad, subió personalmente a reparar el poste para que el pueblo pudiera bailar con su música.
"Es un tipo genial, insuperable. Toca todos los instrumentos del conjunto. No se quedó en lo tradicional, sigue inventando", asegura Arnold Tejada, estudioso de su obra.
Un legado vivo y enseñable
Autor de aproximadamente 1.559 canciones, la mayoría propias o compuestas junto a su hermano José 'Cheíto' Velásquez, grabadas en cerca de 100 sellos discográficos, sus temas más conocidos incluyen 'Alicia la flaca', 'La brujita' y 'Cinco pa' las doce'.
Además de su prolífica creación, Velásquez es maestro formador. Instruyó a Martín Galindo, un joven del Piñón, Magdalena, que lo asiste en las tarimas cuando el cuerpo requiere relevo. "Es tremendo maestro. Sabe transmitir lo que sabe, y eso no es fácil", agrega Tejada.
Vigencia internacional
Su voz, aunque ya no con la fuerza juvenil, conserva el tono característico. Su figura resuena no solo en Colombia, sino en México, Francia, Alemania, Inglaterra, Grecia y Holanda. Como dijo alguna vez el sociólogo Orlando Fals Borda sobre el Caribe, es una cultura en movimiento, y Aníbal es su motor.
"Él compone para que la gente baile. Cuando tenía una canción en mente, ponía a sus sobrinas a bailar y, según cómo se movían, él le metía ritmo al tema", recuerda Tejada sobre su proceso creativo.
Aníbal Velásquez es parte del ADN musical del Caribe colombiano: un músico de escenario, de cocina, de calle, de corazón. A sus 89 años, no teme al paso del tiempo. Sigue con el acordeón entre manos, su risa desenfadada y la sabrosura a flor de piel. Mientras exista un bailador con ganas de moverse, el 'Mago del Acordeón' tendrá guaracha para hacerlo vibrar.
Con el Súper Congo de Oro, el Carnaval de Barranquilla reconoce al innovador que cambió la historia del acordeón y al hombre cuya música sigue siendo el pulso eterno de la fiesta.



