Bobby Cruz: El adiós del cantante que dio origen al mito de la salsa en Cali
Adiós de Bobby Cruz, padre del mito salsero en Cali

El legado salsero de Bobby Cruz en Cali

Si existe alguien que personifique el nacimiento de la salsa en Cali, ese es sin duda Robert Cruz Ramos, conocido artísticamente como Bobby Cruz. Originario de Hormigueros, Puerto Rico, y nacido en 1937, este cantante icónico de la orquesta de Ricardo "Richie" Ray ha anunciado recientemente su retiro definitivo a los 89 años de edad. La razón que esgrime es contundente: "no quiere morir en el escenario", siguiendo el trágico ejemplo de Miguelito Valdés, el recordado Míster Babalú.

El momento histórico que cambió la música caleña

La ciudad de Cali le debe un reconocimiento monumental a Bobby Cruz, pues fue junto a Richie Ray el artífice fundamental del surgimiento del mito salsero que tanto caracteriza a la capital vallecaucana. Este fenómeno cultural quedó magistralmente retratado por el escritor Andrés Caicedo en su novela 'Que viva la música', específicamente en la escena donde describe la fila de entusiastas esperando ingresar a la caseta Panamericana, ubicada cerca de las piscinas panamericanas.

El autor capturó con precisión literaria la atmósfera eléctrica de aquella noche: la luz tenue, el balanceo característico del ambiente y la ansiedad palpable de los rumberos por llegar a ese espacio sagrado donde dos músicos puertorriqueños invocarían a Changó y a Babalú, la deidad de la capa dorada que según la tradición "siempre te está cuidando pa'que no te pase ná".

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La fotografía que inmortalizó un instante

El archivo histórico de El País conserva una imagen emblemática de aquel momento fundacional. En la fotografía se observa a Richie Ray ejecutando el piano con el atuendo característico de los bacanes neoyorquinos: camisa de cuello 'orejeperro' y pañuelo de seda elegantemente anudado al cuello. Lo particular de la escena es que nadie baila todavía; en cambio, una multitud rodea completamente a los músicos, incluyendo a dos militares que observan fascinados el embrujo musical que rápidamente se propagaría por toda la ciudad.

Era diciembre de 1968, y mientras en la casa de los Sanín se sacrificaba un cerdo, Iván Olano despertaba al amanecer con los chillidos del animal que se mezclaban extrañamente con el bullicio proveniente de la caseta cercana. Para muchos caleños, la primera experiencia con la música de Richie y Bobby llegó a través de las radiolas Phillips que reproducían éxitos como "Bella es la navidad", con su contagioso estribillo: "en casa de la comae vamos a hacer una fiesta, tendremos arroz con pollo, compadre no se la pierda".

La transformación espiritual y el regreso a Cali

A principios de la década de 1980, Richie Ray y Bobby Cruz regresaron a Cali con un propósito completamente diferente: no para interpretar su sonido bestial, sino para difundir el Evangelio. Durante una entrevista en el Hotel Aristi, acompañados por la periodista Paquita Berio -expareja de Felipe Pirela- y el ex pandillero Nicky Cruz, Bobby reveló que su conversión al cristianismo había ocurrido durante un concierto en el coliseo Hiran Bithorn de San Juan.

Según su testimonio, una luz cegadora descendió sobre el escenario, señal divina que los llevó a contrariar el epígrafe de la novela de Caicedo: 'Qué rico, pero qué bajo Changó'. En el Teatro Asturias se exhibió la película 'Corre, Nicky, corre', donde el exmiembro de la pandilla Mau Mau del Bronx relataba su propia conversión religiosa.

Los personajes que tejieron la historia

De aquellos años de efervescencia musical permanecen en la memoria colectiva figuras como Jimmy Caicedo, un mulato de afro y prominentes patillas que imponía el frenesí en 'El chuzo de Rafa' cuando sonaban temas como 'Agúzate' o 'Sonido Bestial'. En el clímax de las interpretaciones, cuando las melodías se convertían en un remolino de percusión, Caicedo gritaba: '¡Cuero, cuero!', ganándose el apodo de 'Caicedo y Cuero'.

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La última vez que el autor lo vio, estaba sentado en un andén de la Avenida Sexta, con clavos en la rodilla tras ser atropellado por un automóvil, pidiendo limosna como una representación contemporánea de San Lázaro, el Babalú Ayé de la santería cubana, deidad protectora de enfermos, pobres y necesitados. Su invocación rítmica constituía en sí misma un homenaje a Bobby Cruz, el cantante que se tapaba una oreja al interpretar, el mismo que ahora dice adiós definitivamente a los escenarios.

El legado perdurable

La crónica de aquellos días fue titulada 'Pero tu son está lejos de mí', conservando para la posteridad dos melodías significativas: la de los gemelos Gan Gan y Gon Gon, hermanos de Bobby Cruz, y aquella que recuerda cómo una multitud prefirió a Barrabás sobre Jesús, con su coro repetitivo: "Que suelten a Barrabás/ decían los fariseos". Años más tarde, durante una estadía en el Hotel Dann, el autor los invitó a caminar por la ribera del río y al programa radial de Pardo Llada, donde colaboraba frecuentemente.

En esa emisión, Richie y Bobby revelaron la verdadera identidad de 'Amparo Arrebato', la atleta caleña Amparo Ramos que los perseguía por el mundo asistiendo a todos sus conciertos. Bobby Cruz deja así un vacío en el panorama musical, pero su legado permanece indeleble en el alma de Cali, ciudad que transformó con su arte y que hoy le rinde homenaje al maestro que prefirió retirarse a tiempo, preservando la dignidad de una carrera legendaria.