Willie Colón: la salsa llora a su arquitecto mayor, una leyenda que definió una identidad
El mundo de la música latina está sumido en un profundo luto. El pasado 21 de febrero de 2026 falleció Willie Colón, una de las figuras más influyentes e icónicas en la historia de la salsa, a la edad de 75 años. Trombonista, compositor, cantante y productor, Colón no se limitó a interpretar canciones; fue un visionario que ayudó a construir la arquitectura sonora de un género que, de manera definitiva, moldeó la identidad cultural de millones de latinoamericanos en todo el mundo.
El sonido del Bronx que conquistó al mundo
Nacido el 28 de abril de 1950 en el Bronx, Nueva York, de padres puertorriqueños, Willie Colón se erigió como el protagonista indiscutible de la denominada "edad de oro" de la salsa bajo el legendario sello Fania Records. Desde esa plataforma, impulsó un sonido urbano, robusto y moderno que fusionó de manera magistral la herencia caribeña con elementos del jazz, el funk y la energía cruda de las calles neoyorquinas. Su trombón no era un mero acompañamiento; era una voz que comandaba. No buscaba la suavidad, sino que proclamaba con fuerza el carácter y la autenticidad del asfalto.
La trinidad artística que redefinió un género
Si la salsa experimentó un momento fundacional en la década de los setenta, fue gracias a una trinidad artística sin precedentes: Willie Colón, Héctor Lavoe y Rubén Blades. Junto a Lavoe, conocido como el "Malo", Colón levantó la rebeldía sonora del barrio latino en álbumes emblemáticos como Cosa Nuestra y Lo Mato, donde la esquina del vecindario se elevó a la categoría de poesía popular vibrante. Posteriormente, en colaboración con Rubén Blades, llevó el género a una dimensión narrativa y política profundamente reflexiva con obras como Siembra, un álbum que transformó la salsa en una crónica social aguda y en una conciencia colectiva poderosa.
Esta combinación única de trombón, voz y palabra, de arquitectura musical, sentimiento humano y reflexión social, redefinió la salsa no solo como un ritmo bailable, sino como la expresión cultural más genuina de la diáspora latina. En este universo en expansión, Colón también brilló junto a la incomparable Celia Cruz, consolidando la proyección continental del género al unir la raíz profunda del son cubano con la vanguardia innovadora del sonido neoyorquino.
Un legado musical que perdura en la memoria
A lo largo de su extensa y fructífera trayectoria, Willie Colón dejó un catálogo de piezas que hoy forman parte integral del ADN musical de nuestro continente. Canciones como Idilio, Gitana, El Gran Varón, Calle Luna, Calle Sol y Juanito Alimaña han trascendido las pistas de baile para instalarse en la memoria sentimental de generaciones enteras. Sin embargo, su legado va mucho más allá de un repertorio exitoso: Colón fue un estratega cultural visionario que comprendió que la salsa no era simplemente entretenimiento; era un escudo de identidad, una herramienta de resistencia y orgullo para comunidades marginadas.
Colombia: un vínculo de amor y admiración
Para Colombia, Willie Colón nunca fue percibido como un artista foráneo. Su primera visita a Cali en 1979 marcó el inicio de un romance musical que se extendió por más de cuatro décadas. En la capital mundial de la salsa, encontró un público apasionado que no solo bailaba sus discos con fervor, sino que los coleccionaba y analizaba con un rigor casi académico. En 2011, expresó su admiración por el "oído fino" de los caleños, reconociéndolos como custodios fieles y entendidos de su obra.
En diciembre de 2023, su presencia en el Súper Concierto de la Feria de Cali, compartiendo escenario con el Grupo Niche y Óscar de León, constituyó uno de sus últimos grandes encuentros con esta tierra que lo adoptó como propio. Bogotá también fue testigo de su fuerza interpretativa en escenarios multitudinarios como el parque Simón Bolívar. Colombia no solo lo aplaudió con entusiasmo; lo hizo parte de su familia musical y cultural.
El eco eterno de una leyenda
La noticia de su partida conmueve profundamente porque su música es, en esencia, la banda sonora de nuestra propia historia colectiva. En cada barrio, en cada feria y en cada rincón donde vibren los metales con pasión, estará presente el espíritu de Willie Colón. La salsa pierde hoy a su arquitecto mayor, pero su legado permanece vivo y vibrante en cada trombón que se atreva a sonar con carácter auténtico y en cada canción que sepa combinar el ritmo contagioso con la conciencia social. Mientras algunos artistas se despiden, las leyendas como Willie Colón se transforman en un ritmo eterno que perdura a través del tiempo.
