Félix Antequera: tres décadas en Colombia desde su llegada con el Teatro Buendía
Félix Antequera: 30 años en Colombia desde Cuba

Félix Antequera: tres décadas en Colombia desde su llegada con el Teatro Buendía

Cuando en 1997 tomó la decisión de establecerse en Colombia, Félix Antequera ya había recorrido el mundo durante más de una década con el prestigioso Teatro Buendía de Cuba. Esta compañía, fundada tras su graduación en 1985, se había convertido en un referente fundamental del teatro cubano durante los años noventa. Aunque sus planes iniciales eran inciertos, no llegó como un improvisado: traía consigo una sólida formación, disciplina férrea y una experiencia internacional que abarcaba África, Asia, Europa, América Latina y Australia.

Los primeros pasos en territorio colombiano

Su primer contacto con el país ocurrió durante un festival de arte en Cali. Posteriormente, regresó para participar en otro festival en Bogotá, y fue en ese segundo viaje cuando tomó la decisión definitiva de quedarse. En principio, sería solo un año sabático. No tenía contrato laboral, ni papeles en regla, ni garantías de ningún tipo. "Me quedé y fui resolviendo", afirmó el actor en entrevistas recientes. Sin embargo, ese año temporal terminó transformándose en más de tres décadas de vida y carrera en Colombia.

Los comienzos distaron de ser fáciles. Publicó algunas fotografías en la revista 'El Malpensante', aunque ni siquiera pudo cobrarlas directamente debido a su falta de documentación. Poco a poco, comenzó a abrirse espacio en el circuito teatral local. También colaboró con el reconocido actor y dramaturgo Fabio Rubiano, y gradualmente fue entrando en el engranaje de la televisión colombiana.

La consolidación en la pantalla nacional

Su primera participación televisiva fue en algunos capítulos de 'Vuelo secreto'. Poco después, llegó a la producción que marcaría un antes y un después en su vida actoral: 'Perro Amor', en 1998. Este proyecto no solo consolidó su presencia en pantalla, sino que coincidió con un hecho determinante en su vida personal: allí, gracias a Fernando 'El Flaco' Solórzano, conoció a quien hoy es su esposa.

Aunque la familia fue un factor crucial para quedarse, no fue el único. "Nunca me sentí extranjero", aseguró Antequera. Llegó en una época en que la televisión colombiana estaba en manos de productoras como RTI y Punch, con equipos formados en teatro y procesos que él describe como rigurosos y profesionales.

Con el paso de los años, el rostro de Félix Antequera se volvió habitual en la pantalla nacional. Interpretó al Moncho Maestre en 'Oye Bonita' (2008), participó en producciones biográficas y encarnó a Nicanor Pedraza en 'Las muñecas de la mafia' (2009), uno de los personajes que más lo recuerda el público hoy. Cada uno de esos papeles amplió su registro actoral y lo consolidó como un intérprete capaz de moverse entre el drama, la ficción inspirada en hechos reales y las historias de corte popular que marcaron una época dorada de la televisión colombiana.

Profundidad en la interpretación

Sobre su personaje en 'Las muñecas de la mafia', explicó que evitó conscientemente la caricatura: "Era un hombre de poder, amante del lujo y de la buena vida, pero construido desde matices más contenidos. Además, la producción no me exigió adoptar acento paisa, lo que permitió que el personaje tuviera una identidad particular dentro de la historia".

Otro momento que Antequera recuerda con especial cariño fue compartir camerino con Frank Ramírez, a quien había admirado años antes en Cuba durante una adaptación televisiva de 'La mala hora', de Gabriel García Márquez. Encontrarlo luego como colega en Colombia fue, según sus palabras, una confirmación de que estaba en el lugar correcto.

Su última gran producción para televisión fue 'Bolívar' (2019), donde interpretó al general Francisco de Miranda. Desde entonces, su presencia en pantalla ha disminuido, pero no por una renuncia al oficio. "Seré actor hasta el último día", sentenció con convicción.

Nuevos rumbos: docencia y proyectos personales

En los últimos años, Félix Antequera ha enfocado su energía en la formación de nuevas generaciones de actores. Durante la pandemia, se radicó en Pereira y fue convocado por la Universidad Tecnológica de Pereira para diseñar un programa de posgrado en artes escénicas, un proceso académico que se extendió durante aproximadamente tres años.

Aunque ya no está vinculado formalmente a la institución, continúa dedicado a la docencia y al coaching actoral. "Me gano la vida haciendo lo que me gusta y compartiendo lo que aprendí", resume sobre esta etapa.

Paralelamente, desarrolla un proyecto fotográfico que dialoga directamente con su propia experiencia migratoria. Con un archivo que supera los 70.000 negativos, trabaja en una serie de obras donde las maletas antiguas ocupan un lugar central dentro de la imagen. Es una exploración artística sobre el desplazamiento y la memoria, una forma de narrar visualmente aquello que vivió al cambiar de país.

También ha fortalecido su presencia en redes sociales mediante transmisiones en vivo y contenidos que le han permitido reconectar con distintas generaciones de espectadores. Lo asume como una extensión natural de su vocación comunicativa.

El futuro y la conexión con Colombia

Volver a la televisión no está descartado. Sabe que implicaría pasar temporadas largas en Bogotá, ciudad que ama profundamente y donde vivió durante años. Actualmente, Félix Antequera disfruta la tranquilidad de vivir fuera de la capital colombiana, pero mantiene abierta la posibilidad de regresar si aparece un proyecto que lo convoque especialmente.

Casi tres décadas después de aquella decisión que parecía temporal, Colombia dejó de ser una simple escala en una gira internacional para convertirse definitivamente en su hogar. Y aunque hoy su trabajo transcurre más entre la enseñanza y los proyectos personales que en sets de grabación, el eje central sigue siendo el mismo: actuar, contar historias, interpretar personajes. Porque, como insiste con firmeza, actor se es hasta el último día de la vida.