COI establece controvertidas pruebas biológicas para Juegos Olímpicos 2028
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha generado una intensa polémica al anunciar este jueves que condicionará la participación en las pruebas femeninas de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 a la realización de pruebas cromosómicas. Esta decisión, que marca un giro radical en las políticas de inclusión, excluirá efectivamente a las atletas transgénero y a una gran parte de las deportistas intersexuales de las competiciones femeninas.
Regreso a controles de feminidad biológica
En un comunicado oficial tras la reunión de su comisión ejecutiva, el COI estableció que la admisión en las competiciones olímpicas femeninas "está ahora reservada a personas de sexo biológico femenino", específicamente aquellas que no sean portadoras del gen SRY. Esta medida representa un retorno a las políticas implementadas entre 1968 y 1996, cuando el organismo olímpico ya había utilizado pruebas cromosómicas para determinar la elegibilidad en categorías femeninas.
La nueva normativa, que se aplicará exclusivamente a partir de los Juegos de 2028 y no tendrá carácter retroactivo, supone un cambio drástico respecto a las reglas establecidas en 2021. Aquel marco permitía a cada federación deportiva internacional fijar sus propias políticas de inclusión, mientras que ahora el COI centraliza y uniforma los criterios de participación.
Primera gran medida de Kirsty Coventry
Esta decisión constituye la primera gran iniciativa de la presidenta zimbabuense Kirsty Coventry desde su elección al frente del COI hace un año. La exnadadora olímpica, que acumula siete medallas en su carrera deportiva, ha optado por una postura que aleja al organismo de las tendencias inclusivas que habían caracterizado los últimos años.
"La responsabilidad de organizar las pruebas recaerá sobre las federaciones internacionales y las instituciones deportivas nacionales", explicó el COI en su comunicado. Los test, que podrán realizarse mediante muestras de saliva, raspados bucales o análisis de sangre, deberán efectuarse "una única vez en la vida del deportista", según establece el nuevo protocolo.
Impacto en atletas y precedentes
La medida no afectará los resultados obtenidos en anteriores competiciones, incluyendo el oro olímpico que la boxeadora argelina Imane Khelif consiguió en los Juegos de París. Khelif, quien reconoció públicamente ser portadora del gen SRY aunque nació como niña y siempre ha defendido su feminidad, podrá conservar su medalla gracias al carácter no retroactivo de la normativa.
Vale la pena destacar que esta política ya está en vigor desde el año pasado en tres disciplinas específicas:
- Atletismo
- Boxeo
- Esquí
Sin embargo, su implementación práctica enfrenta numerosos desafíos tanto logísticos como legales, especialmente considerando que el COI había abandonado estas pruebas en 1999 tras presiones de la comunidad científica y de su propia comisión de deportistas, quienes cuestionaban su idoneidad y validez científica.
Controversia y perspectivas futuras
La decisión del COI ha reabierto el debate sobre la inclusión en el deporte de élite y plantea serias interrogantes sobre el equilibrio entre la competencia justa y los derechos de los atletas. Mientras algunos sectores celebran la medida como una garantía de equidad en las competiciones femeninas, organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTIQ+ la han calificado como un retroceso discriminatorio.
El regreso a las pruebas cromosómicas, después de más de dos décadas de su abandono, marca un punto de inflexión en las políticas deportivas internacionales y establece un precedente que probablemente influirá en otras competiciones y federaciones a nivel global. La implementación efectiva de estas pruebas en los próximos cuatro años será observada con atención por todos los actores del movimiento olímpico internacional.



