Nathalia Pinzón: la maestra del aire que conquista el cielo santandereano
Nathalia Pinzón: la maestra del aire que conquista el cielo

Mientras la mayoría de las personas contempla el cielo desde el suelo, Nathalia Pinzón Gómez aprendió a habitarlo. Esta parapentista santandereana se ha convertido en un referente mundial del parapentismo de precisión, transformando las corrientes de Ruitoque en su territorio y dedicando su vida no solo a competir entre las mejores pilotos del planeta, sino también a contagiar su pasión por el imponente cielo santandereano.

Una vida en las alturas

Son contadas las mujeres que han estado a la altura de Nathalia Pinzón Gómez, literalmente. Mientras la mayoría vive con los pies sobre la tierra, ella pasa gran parte de sus días a 1.800 metros sobre el nivel del mar, suspendida entre el viento y las montañas de Santander, leyendo el cielo como quien aprende un idioma secreto. Desde Ruitoque, donde el viento nunca descansa, Nathalia convirtió el aire en su hogar. En esta meseta, cuyo nombre en lengua guane significa precisamente "viento", encontró no solo un deporte, sino una forma de existir. Cada corriente que golpea la montaña, cada nube que cruza lentamente, cada despegue, le recuerda que hay personas destinadas a vivir un poco más cerca del cielo.

"Este lugar lo hace mágico el viento que golpea la montaña que viene del norte. Los vientos alisios del mar Caribe golpean esta meseta de Ruitoque, y eso hace que este sea un lugar único en el mundo", explica mientras pilota con total naturalidad cada una de las líneas del parapente.

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De la tabla al aire

Pinzón habla de las corrientes de aire y el clima como si fueran viejos amigos, y quizá lo sean, pues lleva más de dos décadas construyendo una relación íntima con el viento. Nació en Bucaramanga el 4 de septiembre de 1987. Antes de volar, rodaba sobre una tabla de skate. A los 12 años comenzó a practicar skateboarding y llegó a competir en eventos de deportes extremos en Barrancabermeja. Fue allí, entre rampas y adrenalina, donde vio por primera vez un parapente atravesando el cielo santandereano. Algo quedó sembrado desde entonces.

Seis años después voló por primera vez y ya no volvió a bajar de las nubes. Con el tiempo encontró en el parapente de precisión una disciplina que parecía hecha a su medida (más exactamente 1,58 centímetros). Mientras otros pilotos buscan distancia o velocidad, esta modalidad exige exactitud absoluta y solo se consigue sincronizando el cuerpo con cada elemento del parapente. El reto consiste en aterrizar sobre una diana de apenas 20 centímetros de diámetro después de navegar durante minutos en el aire. Una mezcla de cálculo, lectura del viento y sensibilidad corporal donde cualquier pequeño error cambia todo.

Logros internacionales

Nathalia no solo aprendió a dominarlo, sino que se convirtió en una de las mejores del mundo. Integró la Selección Colombia que obtuvo la medalla de bronce por equipos en el Campeonato Mundial de Precisión de Parapente en Serbia, en 2019. Ha ocupado el cuarto, sexto y octavo lugar del ranking mundial y hoy es una de las máximas referentes colombianas y panamericanas de este deporte. Se ha coronado como campeona nacional en más de siete ocasiones. Todos estos logros mientras sigue levantándose cada mañana para hacer algo que aún disfruta como la primera vez: volar.

Sin embargo, lo más llamativo en ella no parece ser el palmarés. Hay algo distinto en la forma en la que habla del parapentismo. No lo narra únicamente como competencia o medallas, sino como una posibilidad de enamorarse del departamento y sus raíces. Pinzón no duda en decir con orgullo que es colombiana, santandereana, florideña y hasta ‘ruitoqueña’. Ese sentido de pertenencia también atraviesa su pasión deportiva y anhela que más personas se interesen por este deporte.

El cielo santandereano, un privilegio

"Tú puedes volar aquí prácticamente los 365 días del año. Hay condiciones perfectas de vuelo térmico, vuelo dinámico y además está a diez minutos del área metropolitana", cuenta. En otros países, explica, llegar a zonas de despegue implica recorrer trochas durante horas. En Santander basta con subir unos minutos y abrir los brazos frente al vacío.

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Por eso insiste en que el cielo santandereano tiene algo especial: el viento constante, el clima tropical, la posibilidad de entrenar durante casi todo el año mientras otros pilotos del mundo dependen únicamente de temporadas específicas. "Los pilotos colombianos somos de los mejores del mundo porque podemos volar mucho más", afirma la parapentista de 38 años.

Emprendimiento y futuro

En 2020, dio el salto más alto en su vida: emprender. Pinzón pasó de ser instructora a directora de la Escuela de Formación Deportiva Club Parapente Colombia, desde donde recibe turistas, forma nuevos pilotos y sostiene un proyecto de vida construido literalmente en el aire. Allí, cada vuelo es también una invitación a mirar distinto el paisaje del Parque Internacional del Parapente en Floridablanca. "Siempre quiero que cada personita que venga se enamore de nuestro arte, que es volar en parapente", añade la siete veces campeona nacional.

Esta ‘maestra del aire’ y su equipo tienen entre ceja y ceja más metas competitivas. Este año irán al Panamericano de Parapentismo en Arica, Chile, y luego al Mundial de Tailandia en 2027. Los vuelos de exploración y cursos de formación ofrecidos por el Club Parapente Colombia son la manera en la que financian los viajes para representar a Colombia en el exterior. Por tal motivo, la parapentista ‘ruitoqueña’ invita a todos los santandereanos a darse la oportunidad de contemplar el territorio desde otra perspectiva, de entender la inmensidad del cielo que muchas veces pasa desapercibido. Lo dice el letrero: quien pisa tierra santandereana es santandereano... Y está invitado a conocer su imponente cielo, de la mano de ‘la maestra del aire’.