Neymar recibió su convocatoria para el Mundial de 2026 rodeado de familiares y amigos en una celebración en la que no pudo esconder su emoción y alivio, según un video publicado este martes en sus redes sociales. Tras más de dos años y medio ausente de la selección brasileña y con un desempeño irregular en tiempos recientes, el jugador del Santos se declaraba 'muy nervioso' poco antes del anuncio y repetía que estaba 'en manos de Dios'.
Un momento de gran emoción
'Seguro es el último Mundial (para mí)... por eso la ansiedad es grande', afirmaba, antes de referirse al periodo 'doloroso' que atravesó por sus múltiples lesiones en los últimos años. Cuando finalmente escuchó su nombre ser pronunciado por el seleccionador Carlo Ancelotti, lo primero que hizo fue taparse la cara durante varios segundos para tratar de contener las lágrimas, mientras le abrazaba su esposa, la influencer Bruna Biancardi.
Lo siguiente fue abrazar al fisioterapeuta, a la madre, y a una sucesión de amigos que le acompañaban en su casa y ante quienes repetía: 'Lo conseguimos, lo conseguimos'. Tampoco faltaron videollamadas con el jugador del Barcelona Raphinha, también convocado, y con su padre y principal representante, Neymar da Silva Santos. '¡Qué alivio!... estoy muy feliz', le dijo a este último.
Agradecimiento a los aficionados
Al mismo tiempo, Neymar agradeció el 'cariño' de los miles de brasileños que se movilizaron para pedir su convocatoria. 'Ahora somos todos uno... lo daremos todo para traer la Copa a Brasil', aseguró. La posible convocatoria de Neymar había sido el principal tema de conversación en las casas brasileñas recientemente, con división de opiniones entre los que pensaban que el jugador ya no rinde y los que defendían su valor simbólico para la selección.
Entre estos últimos, había jugadores de la importancia de Raphinha, Casemiro del Manchester United y Vinicius Junior del Real Madrid. Al final, la mención de su nombre por parte de Ancelotti fue, con mucho, el más aplaudido por los asistentes a la ceremonia del anuncio, celebrada por todo lo alto en el emblemático Museo del Mañana, en el centro de Río de Janeiro.



