Neymar volverá a vestir la camiseta de Brasil en un Mundial, posiblemente en el momento más significativo de su trayectoria. Después de años marcados por lesiones, pausas forzadas y dudas sobre su condición física, el delantero fue incluido por Carlo Ancelotti en la lista de convocados para la Copa del Mundo 2026. Esta decisión ha vuelto a colocar su nombre en el centro del debate futbolístico.
El regreso de Neymar tras años de lesiones
La historia reciente de Neymar con Brasil ha estado marcada por la ausencia. Su lesión en 2023 lo apartó de las Eliminatorias y lo obligó a atravesar un largo proceso de recuperación. Mientras tanto, la Selección tuvo que acostumbrarse a competir sin su figura más mediática y uno de los nombres más determinantes de la última década. Por eso, su regreso a la lista mundialista no se interpreta como una convocatoria más. Es el retorno de un jugador que, incluso con las dudas físicas que lo rodean, sigue teniendo un peso simbólico enorme para Brasil. Neymar no solo representa talento y desequilibrio; también carga con una historia de expectativas, críticas y cuentas pendientes.
En los últimos meses, su presente en Santos también estuvo bajo observación. Entre partidos, molestias y polémicas, el atacante volvió a demostrar que cada movimiento suyo genera conversación. Ese ruido no desaparece con la convocatoria, al contrario, aumenta la expectativa sobre el papel que podrá tener en el Mundial. La decisión de Carlo Ancelotti puede entenderse como una apuesta por la jerarquía. En torneos cortos, donde un partido puede cambiarlo todo, la experiencia de jugadores como Neymar puede pesar tanto como el ritmo competitivo.
Brasil cuenta con una generación joven y explosiva, pero Neymar sigue siendo un nombre capaz de atraer marcas, defensores, cámaras y emociones. Su presencia puede darle al equipo una variante distinta, especialmente en partidos cerrados donde la creatividad individual termina siendo determinante.
Una deuda pendiente con Brasil
Neymar ha ganado títulos, ha sido figura en clubes gigantes y ha construido una carrera global, pero el Mundial sigue siendo esa herida abierta en su historia con Brasil. En 2014, una lesión lo sacó de la recta final del torneo en casa. En 2018 y 2022, la eliminación dejó más frustración que gloria. Por eso, 2026 aparece como una nueva oportunidad, quizá la última, para cambiar el relato. Neymar ya no llega como la promesa que debía cargar sola con el país, sino como una figura experimentada que sabe lo que significa perder, volver y resistir.
El regreso no es un dato menor. Neymar no jugaba con la Selección de Brasil desde octubre de 2023, cuando sufrió una grave lesión que lo alejó durante meses de las canchas y abrió una de las etapas más difíciles de su carrera. Desde entonces, cada intento de volver al primer nivel estuvo acompañado por preguntas sobre su físico, su continuidad y su capacidad para competir en la élite. Ahora, con el Mundial de 2026 en el horizonte, Ancelotti decidió incluirlo en el grupo que buscará la sexta estrella para Brasil. La convocatoria tiene una carga deportiva evidente, pero también emocional: Neymar llega a una Copa del Mundo que podría ser su última oportunidad de conseguir el título que siempre le faltó con la selección absoluta.



