Atlético Bucaramanga sumó 23 puntos en 18 fechas, con un rendimiento del 42,5%, uno de los más bajos de los últimos torneos. El equipo quedó eliminado tras un gol en el último minuto que silenció el estadio Américo Montanini.
Eliminación confirmada
A una fecha de finalizar el todos contra todos en el fútbol colombiano, Atlético Bucaramanga quedó eliminado luego de empatar 2-2 ante Jaguares en el estadio Américo Montanini, resultado que lo dejó sin opciones matemáticas de ingresar al grupo de los ocho. Ocho días antes y tras la derrota frente a Atlético Nacional, el técnico interino Wilberth Perea había expresado su confianza en el plantel: “Yo creo en estos muchachos… y el equipo lo vamos a clasificar porque ellos trabajan muy bien durante la semana”. Sin embargo, el desenlace fue otro.
Con la igualdad el pasado sábado, el conjunto ‘Leopardo’ llegó a 23 puntos en 18 jornadas, con un balance de cinco victorias, ocho empates y cinco derrotas, cifras que lo ubican parcialmente en la casilla 12 y con un rendimiento del 42,5%, uno de los más bajos de los últimos semestres.
Irregularidad y falta de contundencia
Más allá de los números, la eliminación refleja que se hizo un torneo irregular, marcado por la falta de contundencia, decisiones técnicas poco efectivas y una seguidilla de resultados que lo fueron alejando progresivamente de la zona de clasificación. Uno de los factores determinantes fue la llamada “empatitis”, una constante que terminó pesando más que las derrotas. Ocho empates en 18 fechas representan una pérdida considerable de puntos en partidos donde Bucaramanga tuvo opciones de cerrar resultados. A esto se sumó una racha de cinco derrotas consecutivas en un tramo crítico del campeonato, que rompió cualquier margen de error y dejó al equipo sin reacción en la recta final.
En lo futbolístico, el equipo mostró altibajos evidentes. Aunque acumuló 25 goles a favor, en varios encuentros la falta de definición fue determinante. Delanteros y volantes ofensivos no lograron sostener una eficacia constante, desperdiciando oportunidades claras que, en otro contexto, habrían significado puntos clave. La inconsistencia en ataque contrastó con momentos de fragilidad defensiva, especialmente en cierres de partido.
Factores estructurales y decisiones técnicas
El semestre también estuvo condicionado por movimientos estructurales. La salida del técnico Leonel Álvarez generó un punto de quiebre en la idea de juego, mientras que la marcha del arquero Aldair Quintana en un momento clave debilitó la solidez del equipo. A esto se sumó el bajo impacto de varios refuerzos como Emerson Batalla, Martín Rea, Jhon Freddy Salazar y Brandon Caicedo, entre otros jugadores que ya estaban en el plantel y quienes no lograron marcar diferencia en el rendimiento colectivo.
Las decisiones tácticas tampoco ofrecieron soluciones. Ni en la etapa de Leonel Álvarez ni bajo la conducción interina de Perea se encontraron variantes efectivas para cambiar el rumbo de los partidos. Los ajustes en los segundos tiempos, en muchos casos, no generaron el impacto esperado, y el equipo dejó escapar puntos en encuentros que tenía controlados, como ocurrió en el empate definitivo frente a Jaguares.
Rendimiento local y visitante
El balance como local y visitante también explica la eliminación. En casa, Bucaramanga solo logró cuatro victorias (ante Millonarios, Alianza, Pereira y Boyacá Chicó), empató otros cuatro compromisos y perdió uno. Fuera de casa, el panorama fue más complejo: apenas una victoria, frente a Medellín, cuatro derrotas y cuatro empates, un rendimiento insuficiente para aspirar a la clasificación en un torneo cada vez más competitivo.
Tras el empate ante Jaguares, que selló la eliminación, Wilberth Perea analizó lo sucedido con autocrítica. “El partido se estaba acabando y queríamos con los cambios una variabilidad táctica. La idea era tener la pelota y liquidarlo. El gol de ellos fue algo aislado… cada jugador que ingresó quería aportar, pero desafortunadamente nos empataron”. Sobre el impacto del resultado, añadió: “Estamos dolidos por lo que ocurrió. Hay que empezar a revisar, evaluar. No se trata de buscar culpables, sino de hacer autocrítica”.
Así, el Atlético Bucaramanga, a falta de partido ante Fortaleza por la fecha 19 en la Liga, cierra un semestre para el olvido, una ilusión que duró poco y la realidad terminó por imponerse.



