José Ramón 'Cabrerita', el abanderado del bate tapita que mantiene viva la tradición en Cartagena
En los barrios populares de Cartagena, donde el ritmo de la champeta se mezcla con el aroma del sancocho, existe una figura que se ha convertido en símbolo de una tradición deportiva única: José Ramón Cabrera, más conocido como 'Cabrerita'. Con 72 años cumplidos en septiembre próximo, este cartagenero de corazón y alma ha dedicado más de la mitad de su vida al bate de tapita, una práctica que considera parte fundamental de su identidad y de la cultura local.
Una vida entregada al bate y la comunidad
Nacido en el barrio La Quinta y residente actual de Las Palmeras, Cabrerita es padre de 4 hijos y abuelo de 8 nietos, pero su familia extendida incluye a todos los tapiteros de la ciudad. Aunque es pensionado del área de la salud, donde trabajó como técnico en facturación hospitalaria, y actualmente se mantiene activo con trabajos de mensajería, su verdadera pasión florece los fines de semana cuando coordina los campeonatos de bate tapita en distintos barrios de La Heroica.
"Estoy recopilando datos para hacer un libro del bate de tapita, bola de media y bolita de caucho", revela Cabrerita con ojos que brillan al hablar de su proyecto. "Modestia aparte, tengo apuntes de muchos años, algo así como la memoria histórica de este deporte".
El universo tapitero: un crisol social cartagenero
Lo que hace especial al bate tapita, según Cabrerita, es su capacidad para unir a personas de todos los estratos sociales y profesiones. "El gremio tapitero está integrado por un grueso de jugadores de la economía informal: vendedores de chances, mototaxistas, albañiles, vendedores de yuca, pero también hay ingenieros, abogados, contadores y médicos", explica con orgullo.
Actualmente, en Cartagena existen 5 campeonatos activos de bate tapita, siendo los más destacados los que se realizan en los barrios Las Palmeras, Chiquinquirá y Santa María. En cada torneo participan más de 10 equipos, generando jornadas recreativas que mantienen viva esta tradición deportiva.
El tercer tiempo: camaradería y sancocho
Como en cualquier deporte organizado, el bate tapita tiene su tercer tiempo, ese espacio posterior al juego donde los participantes se integran y comparten. "Ahí, luego de cada partido, los jugadores se reúnen sanamente, se toman sus cervezas, escuchan salsa, vallenato y champeta, y también disfrutan de un suculento sancocho de mondongo", relata Cabrerita, quien es muy querido por todos los participantes.
El campeonato que organiza personalmente, el Campeonato de Bate de Tapita Tractores de Bolívar, se realiza en el campo de Chiquinquirá y cuenta con equipos como Tractores, Real Manga, Recarga, Fuerzas Armadas, Clásicos, Tigres, Guantanamo, Zaragocilla, Líbano, Nuevo Oriente, Unidos, Barrio Chino, Cervecero y Chiquinquirá.
Un legado que trasciende el juego
Para Cabrerita, el bate tapita representa mucho más que un simple pasatiempo. "Con la realización de estos campeonatos buscamos construir espacios para que los tapiteros podamos disfrutar todos los domingos, en familia, y a través de este certamen ayudar a construir el tejido social y la convivencia en paz de nuestros barrios para afianzar los valores humanos", puntualiza con convicción.
Aunque reconoce que "no creamos ni la bola de caucho ni el bate tapita, pero sí la bola de media", y que este deporte tiene sus orígenes en Europa, Cabrerita siente un profundo orgullo por cómo los cartageneros han adaptado y hecho suya esta práctica.
El sonido que define los domingos cartageneros
El característico clic del bate al golpear la tapita (también llamada chequita) es un sonido que define los fines de semana en muchos barrios de Cartagena. Este juego tradicional, derivado del béisbol y popular en el Caribe colombiano, se juega con una tapita de botella y un palo de madera en calles o espacios reducidos, generalmente con 3 o más jugadores por equipo.
Mientras continúa como anotador oficial de los campeonatos, registrando meticulosamente cada dato en sus hojas, Cabrerita mantiene viva la llama de su sueño: "No se te olvide apoyarme para ver si puedo hacer un libro de los deportes tradicionales, como el bate tapita y su memoria histórica. Lo que tengo es datos, cuentos y anécdotas". Su misión sigue siendo clara: preservar para las futuras generaciones esta tradición que tanto ama.
